La industria cinematográfica y televisiva de Sudáfrica atraviesa una crisis profunda, pasando de ser un destino atractivo para producciones internacionales a enfrentar serias dificultades que amenazan miles de empleos. El problema central radica en los retrasos en los pagos de los incentivos fiscales, un programa que anteriormente impulsó significativamente el sector.
Según reportes de News24, la situación ha llegado a un punto crítico, con proyectos cancelados y una creciente incertidumbre sobre el futuro de la industria. La demora en la entrega de fondos ha provocado que se hayan “perdido” alrededor de 3.8 mil millones de rands (aproximadamente 200 millones de dólares), afectando tanto a producciones locales como internacionales.
La falta de respuesta del Departamento de Comercio, Industria y Competencia (DTIC) ha generado una ola de protestas. Bizcommunity informa que se planea una marcha nacional para exigir una solución inmediata. Artistas y profesionales del sector se movilizarán para expresar su frustración y exigir que se restablezcan los incentivos de manera eficiente.
The Citizen destaca que la industria ha llegado a un punto de inflexión, con un llamado urgente a la acción. La situación no solo afecta a los grandes estudios, sino también a los trabajadores independientes y a las pequeñas empresas que dependen del sector audiovisual. La crisis se agrava por la falta de transparencia en los procesos de aprobación y pago de los incentivos.
IOL señala que los retrasos están costando empleos y poniendo en riesgo la reputación de Sudáfrica como un centro de producción cinematográfica competitivo. La industria, que alguna vez fue un motor de crecimiento económico y un escaparate para el talento local, se encuentra ahora en una encrucijada, esperando una respuesta decisiva por parte de las autoridades.
