A pesar de que la inflación en Argentina cerró 2025 en 31,5 por ciento, su nivel más bajo en ocho años, analistas advierten que la cifra podría estancarse este año. Lo que el gobierno del presidente Javier Milei celebra hoy, podría revertirse a medida que el gasto cotidiano de los argentinos se perciba por encima de los niveles inflacionarios.
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El tipo de cambio sigue apreciado, un factor que limita la acumulación de reservas en dólares. Foto:EFE
“Si bien Milei tiene la intención de alcanzar un uno por ciento mensual en el índice de precios al consumidor (IPC) para lograr una inflación anual de un solo dígito, la evolución de la inflación en 2025 sugiere que este año rondaría el 30 por ciento. Algunas consultoras incluso estiman que en 2026 se mantendría similar, con un aumento sostenido de los alimentos, servicios públicos, transporte y telecomunicaciones, pilares de las economías familiares”, explica a EL TIEMPO Facundo Cruz, consultor y analista político, coordinador de Pulsar UBA, Observatorio especializado en el estudio de la opinión pública en Argentina.
Desde que Javier Milei asumió el poder en diciembre de 2023, ha implementado una política monetaria muy restrictiva, contrayendo la emisión monetaria, aunque sin llegar al nivel cero que prometió en campaña. Asimismo, estableció un techo bajo para los aumentos salariales –en un uno por ciento– y aplicó una política de déficit cero, recortando gastos en múltiples áreas de la administración pública nacional, lo que se tradujo en la reducción de las partidas presupuestarias para las provincias.
“Para este año, el gobierno propone un presupuesto que continuará recortando el gasto público, manteniendo una política monetaria restrictiva, junto con precios de transporte y comunicaciones que se ajustarán al alza tras la aprobación de la liberación de precios que las empresas responsables de proveer esos servicios podían fijar”, refiere Cruz.
En este contexto, los argentinos deberán ajustar sus presupuestos, esperando ser compensados con el mantenimiento de otros rubros, como los servicios públicos, que no se espera que aumenten. En la práctica, la canasta familiar y los costos de movilidad y comunicaciones están en aumento.
El Banco de la Nación Argentina en Buenos Aires. Foto:LUIS ROBAYO / AFP
“El gobierno de Milei podría enfrentarse a un problema, ya que con las decisiones presupuestarias de este año, probablemente sea difícil mantener un proceso de desaceleración de la inflación. Un estancamiento, sumado a la percepción social de que la canasta familiar sigue aumentando, agravaría las dudas existentes sobre una futura mejora económica”, advierte el analista.
Las señales de alerta
Los economistas advierten que los datos de diciembre encendieron las alarmas. “El dato de inflación de diciembre fue negativo”, dijo a AFP Guido Zack, director del área de Economía del centro de estudios Fundar, recordando que se trata del séptimo mes consecutivo de aumento del índice de precios.
El analista añadió que “los procesos de desinflación no son tan rápidos ni lineales como planteó el presidente Milei”, quien prometió que la inflación pronto sería un “mal recuerdo” para los argentinos.
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El gobierno necesita consistencia y confianza en su plan económico, pero también, que una parte importante de la sociedad siga considerando que el rumbo es necesario, a pesar de los dolores propios de un reajuste estructural.
Según Zack, el gobierno priorizó el resultado de las elecciones legislativas de octubre, en las que el partido de Milei obtuvo más bancas de lo esperado, “y un tipo de cambio bajo para mostrar una mejor situación macroeconómica”.
Numerosos economistas argentinos advierten que el tipo de cambio sigue apreciado, un factor que limita la acumulación de reservas en dólares por parte del Banco Central y plantea riesgos para la sostenibilidad del proceso de desinflación.
Protestas en Argentina contra la reforma laboral presentada por Javier Milei. Foto:AFP
Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, estima que “el plan de estabilización de Milei encontró un piso de inflación que no puede romper”.
Los argentinos no ven ‘nada’ para celebrar
Según recientes encuestas, se estima que entre el 40 y 50 por ciento de los argentinos tienen una percepción negativa del futuro económico del país, una sensación que podría reforzarse si la inflación se estanca.
“Hay que entender la inflación como un tema emocional, más allá del económico, comprendiendo que la herida inflacionaria cansaba profundamente a muchos argentinos en su vida cotidiana y a las empresas en su planificación. Pero, la cifra anual es solo un píxel de una imagen más grande”, señala Pablo Knopoff, director de Isonomía consultoría.
Los datos revelados por el instituto público de estadísticas (Indec) indican que los mayores aumentos en el último mes del año se registraron en transporte, vivienda y tarifas como el agua y el gas. A pesar de este repunte, el resultado global de 2025 fue el menor desde 2017, cuando la inflación se ubicó en 24,8 %, durante el gobierno de Mauricio Macri.
Desde la perspectiva de Knopoff, uno de los elementos clave es que “la sociedad que apoya el rumbo del libertario no se vea afectada negativamente en sus expectativas económicas cotidianas”. “En Isonomía hablamos del primer metro cuadrado, como una agenda que explica lo que les sucede en sus vidas a los argentinos. Por lo tanto, el gobierno necesita que el dolor en ese primer metro cuadrado no sea mayor que las expectativas de mejora”, advierte.
El presidente de Argentina, Javier Milei, celebra los resultados de las elecciones legislativas. Foto:EFE
Y si se consulta a la gente en la calle, los pronósticos parecen confirmarse. En el centro de Buenos Aires, Cristina Gómez, una abogada de 60 años, dijo que no había “nada que celebrar”. “Noto que mi dinero rinde mucho menos”, contó a AFP.
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Para Florencia, una docente de 40 años que prefirió no dar su apellido, “lo único que no aumenta es el precio del trabajo, de su salario”. “Así que, por supuesto, si bien quizás no haya un aumento de precios como en otros momentos, hay un estancamiento salarial tan grande que se siente mucho”, explicó.
STEPHANY ECHAVARRÍA – Editora Internacional – EL TIEMPO
@stephechavarria
