Investigadores han descubierto un mecanismo natural en el cuerpo humano que podría ser clave para controlar la inflamación crónica, una condición asociada a enfermedades como la artritis, problemas cardiovasculares y diabetes. El estudio, publicado en la revista Nature Communications, identifica a las epoxi-oxilipinas, pequeñas moléculas derivadas de la grasa, como un freno biológico de la respuesta inmune.
Según Olivia Bracken, primera autora del trabajo, este descubrimiento revela una vía natural que limita la expansión de células inmunológicas dañinas y ayuda a calmar la inflamación más rápidamente. Los investigadores realizaron experimentos controlados con voluntarios sanos, inyectándoles una pequeña cantidad de bacterias E. Coli inactivadas para inducir una reacción inflamatoria temporal.
Los resultados mostraron que las epoxi-oxilipinas ayudan a evitar la acumulación de un tipo específico de monócito, una célula de defensa en la sangre relacionada con la inflamación crónica y el daño tisular. Este hallazgo sugiere que manipular este mecanismo podría conducir a tratamientos más seguros que restauren el equilibrio inmunológico sin suprimir la inmunidad de forma general.
La inflamación es una respuesta esencial del cuerpo ante infecciones y lesiones. Sin embargo, cuando no se regula adecuadamente, puede persistir y contribuir al desarrollo de diversas enfermedades crónicas. Este nuevo conocimiento abre la puerta a nuevas terapias antiinflamatorias dirigidas a este “interruptor secreto” del cuerpo.
