Canadá ha logrado alcanzar el objetivo de gasto en defensa establecido por la OTAN, superando el umbral del dos por ciento de su producto interno bruto (PIB). Según el informe anual del secretario general de la alianza, este hito se consiguió gracias a una inyección presupuestaria de 9,300 millones de dólares en junio pasado y a cambios en la contabilidad interna, elevando el gasto total en defensa a poco más de 61,000 millones de dólares.
Este logro cumple la promesa del primer ministro Mark Carney, quien enfrentaba una intensa presión por parte de sus aliados. Es la primera vez que el país cumple con esta meta desde finales de la década de 1980, coincidiendo con el cierre de la Guerra Fría.
Desafíos fiscales y críticas internas
A pesar de haber alcanzado el objetivo, la implementación de estas medidas ha generado debate interno. Diversos sectores señalan que el gobierno liberal debe transparentar sus “cálculos de defensa” para justificar el gasto. Asimismo, un centro de estudios ha advertido que Canadá requiere de un plan fiscal creíble para poder cumplir con las próximas metas de gasto de la OTAN.
El financiamiento de estos objetivos también plantea riesgos económicos para la población. Informes recientes sugieren que los ciudadanos canadienses podrían enfrentar aumentos de impuestos mientras el gobierno de Ottawa busca los fondos necesarios para sostener el cumplimiento de las metas de defensa.
Impacto industrial y seguridad nacional
Desde la perspectiva oficial, el gobierno sostiene que continúa invirtiendo en defensa con el fin de fortalecer la seguridad nacional. Este incremento en el gasto militar ya está generando expectativas de crecimiento económico en sectores específicos, destacando la industria del área de London, que prevé una expansión significativa debido al aumento de la inversión estatal.

Estrategia global y el rol de las “potencias medias”
Paralelamente al esfuerzo militar, el primer ministro Mark Carney ha abogado por una mayor cooperación entre las denominadas “potencias medias” para construir un sistema global más justo y fuerte, según expresó durante un discurso en el Foro Económico Mundial en Davos.
Esta visión ha resonado en Europa, donde el grupo liberal Renew Europe del Parlamento Europeo ha propuesto la creación de un “Pacto de Disuasión Geoeconómica”. Esta iniciativa busca formar una alianza comercial entre la Unión Europea, Canadá, Japón y Corea del Sur para evitar la coerción económica por parte de Estados Unidos y China. El plan propone identificar dependencias críticas en sectores como semiconductores y tierras raras, estableciendo cláusulas de respuesta mutua ante aranceles agresivos para el año 2026.
