El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) está experimentando un cambio de tendencia significativo. Mientras que las operaciones relacionadas con el sector del software comienzan a estancarse, los inversores financieros están redirigiendo su interés hacia las empresas industriales.
Según análisis de la Bank of America, este giro se debe a la preocupación de que las aplicaciones de inteligencia artificial (IA) pongan en riesgo los modelos de negocio de numerosas compañías de software. Lukas Poensgen, codirector de fusiones y adquisiciones para la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África) de la entidad, explica que durante años los inversores priorizaron los modelos de negocio denominados asset-light, caracterizados por requerir una inversión mínima en activos físicos, como fábricas o maquinaria.
Sin embargo, Poensgen señala que se ha producido un cambio de mentalidad. En la actualidad, tanto los inversores financieros como los estratégicos evalúan con mayor rigor si los modelos de negocio de las empresas objetivo serán sostenibles en un horizonte de diez años y cuál es la probabilidad de que sean reemplazados por soluciones basadas en IA. Como consecuencia, se observa que los inversores de capital privado (Private Equity) están regresando a las empresas industriales.
Christof Bechtel, responsable de banca de inversión de Bank of America en Alemania y Austria, confirma que en los últimos meses el interés de los inversores se ha desplazado desde el software y los modelos asset-light hacia empresas con alta intensidad de capital. Entre los sectores más atractivos actualmente se encuentran los centros de datos, los productores de energía, los proveedores de servicios públicos y la ingeniería mecánica.
Este movimiento ocurre en un contexto donde el capital privado ha sido, hasta ahora, el motor principal de las transacciones en el mundo de la tecnología. De acuerdo con un informe de la boutique de inversión AGC Partners, de los 3,000 acuerdos de software realizados en 2023, 1,500 fueron operaciones de Private Equity. Al inicio de 2024, estas firmas contaban con un valor récord de 2,59 billones de dólares en compromisos de capital aún no invertidos, conocidos como dry powder.
