El análisis reciente apunta a dificultades para Oregon en la ofensiva, especialmente contra equipos que prefieren un ritmo de juego más pausado. Iowa, bajo la dirección de Ben McCollum, encaja en esta descripción, caracterizándose por una defensa sólida y un juego sin prisas.
De hecho, los Hawkeyes se ubican en el quinto lugar a nivel nacional en defensa, permitiendo apenas 62.8 puntos por partido. La situación de Oregon se complica aún más por las ausencias de sus dos principales anotadores, Nate Bittle y Jackson Shelstad, y su incapacidad para superar los 57 puntos en sus últimos tres compromisos de la Big Ten.
Considerando estos factores, se anticipa un partido con una puntuación total inferior a los 130 puntos. La apuesta “Iowa-Oregon Under” parece una opción viable.
