Hace seis años que comprendí la importancia de un buen zoom en el móvil. No es que estos vayan a sustituir a una cámara profesional en muchos ámbitos, pero se han convertido en nuestras cámaras del día a día, las que usamos en un 99% de las ocasiones. Y fue con el Huawei P30 Pro y su zoom x5 (con capacidad de hasta 50x) cuando entendí que los móviles debían ofrecer esta funcionalidad para ser más versátiles.
Desde entonces, todos los fabricantes han ido mejorando sus sensores teleobjetivo. Apple también lo ha hecho, aunque a un ritmo menor, priorizando siempre la calidad y buscando un equilibrio justo entre buena resolución y evitar la invención de detalles en la imagen. El iPhone 17 Pro Max es el último ejemplo de esta evolución.
Qué ha cambiado en los iPhone 17 Pro
El teleobjetivo del iPhone 17 Pro Max, igual que el del iPhone 17 Pro, cuenta con un sensor de 48 megapíxeles que permite un zoom óptico de hasta 4x. De forma predeterminada, la aplicación nativa de Cámara ofrece también un zoom de 8x, aunque técnicamente este no es un zoom óptico real.
Ese zoom de 8x es en realidad un recorte del sensor que aprovecha su alta resolución para simular un zoom mayor sin perder demasiada calidad. No significa que no haya cambios en la óptica, sino que la cámara simplemente recorta y amplía digitalmente la parte central de la imagen, un proceso conocido como zoom digital basado en el recorte de un sensor de alta resolución.
Obviamente el zoom 40x hace que se pierda mucho detalle, pero nos deja por fin la posibilidad de fotografiar elementos que están realmente lejos con una calidad suficiente De forma similar, encontramos un rango de zoom que llega hasta los 40x. Este es un zoom digital en toda regla, y aunque cuenta con un procesado que busca ofrecer la mejor resolución posible, la calidad y el nivel de detalle son considerablemente inferiores a los rangos de zoom de hasta 8x. En cualquier caso, es un avance.
Sé que ese zoom de 40x no es el más amplio del mercado. Por eso sigo esperando que Apple mejore el teleobjetivo en futuros dispositivos como los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max. Pero, por ahora, me conformo (y mucho) con lo que nos ofrecen los iPhone 17 Pro.
¡Aleluya!
Tener un zoom óptico y digital más amplio me ha permitido capturar escenas que antes simplemente no podía fotografiar sin acercarme físicamente. Es un detalle que solo se valora cuando se tiene. Y poder aislar un sujeto, obtener un plano lejano de una fachada o captar un gesto a distancia sin comprometer demasiado la nitidez.
En mis pruebas, el zoom de 8x del iPhone 17 Pro Max consigue un equilibrio sorprendente entre detalle y procesado, algo que casi había perdido la esperanza de ver en un iPhone.
También me ha servido para redescubrir detalles arquitectónicos que normalmente pasamos por alto. Mirando hacia arriba, pude aislar cornisas, esculturas pequeñas y relieves decorativos con un nivel de detalle más que digno para compartir en redes sociales o incluso usarlos como recortes en un artículo.
Cuando hago zoom al máximo, aprecio claramente el procesado y cierto efecto acuarela, pero la textura de la piedra, el color de la pintura o el metal de una barandilla siguen siendo legibles. Es un punto intermedio justo entre una “foto técnicamente perfecta” y una “foto suficientemente buena”.
También lo he aprovechado en un concierto en una sala que, aunque no era gigante, sí era bastante amplia y estaba abarrotada. Además, yo estaba exactamente en la última fila. En este aspecto, es algo que se valora incluso a la hora de grabar vídeo. Eso sí, para alcanzar un zoom de más de 3x, será necesario bajar de 120 fotogramas por segundo a 60 (aunque se mantiene en 4K).
Al final, no es algo que me cambie la vida. De hecho, no es el apartado fotográfico o de vídeo el que más exploto en el iPhone. Y quizás por eso sea aún más relevante, dado que es una novedad que incluso alguien que no vive pegado a la cámara acaba agradeciendo cuando se encuentra en una situación concreta donde ese extra marca la diferencia.
Eso sí, hay que tener en cuenta que la estabilización es peor cuanto más zoom se utiliza. Me sorprende que, a pesar de todo, el resultado final no quede tan movido como uno esperaría al hacer la foto o grabar el vídeo, pero es algo a tener en cuenta.
No me ha convertido en un obseso del zoom, pero sí ha pasado a ser ese recurso que sé que está ahí y que funciona cuando lo necesito, sin tener que pelearme con editores de fotos para que el recorte salga decente. Y eso, viniendo de años en los que el zoom era casi anecdótico en el iPhone, es probablemente el mejor cumplido que puedo hacerle a este teleobjetivo.
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