La escalada de tensiones en Oriente Medio continúa, con incidentes recientes que involucran ataques a instalaciones estadounidenses en Irak y una respuesta contundente de Estados Unidos. Poco después de que el expresidente Donald Trump ordenara un ataque contra una base en Irán, específicamente en la isla de Khark, la embajada de Estados Unidos en Bagdad, Irak, fue objeto de un ataque con misiles.
El ataque a la embajada estadounidense se produjo en un contexto de creciente hostilidad, y ha generado preocupación internacional. Según informes, el ataque no causó víctimas mortales, pero sí daños materiales.
El ex primer ministro iraquí Nuri al-Maliki ha denunciado las amenazas de Trump de poner fin al apoyo estadounidense si regresa al poder, calificándolas de injerencia en los asuntos internos de Irak. Maliki advirtió que Irak no debe convertirse en un punto de partida para ataques.
Paralelamente, se reportó que Omán derribó un dron, causando la muerte de dos personas. Un grupo pro-iraní ha advertido sobre posibles ataques contra objetivos franceses en la región.
La situación sigue siendo fluida y volátil, con el riesgo de una mayor escalada de violencia en la región.
