El jefe de los Guardianes de la Revolución Islámica advirtió a Washington, el jueves 22 de enero, que sus fuerzas tienen “el dedo en el gatillo” tras semanas de manifestaciones y represión en Irán.
Por su parte, Donald Trump consideró que Teherán está dispuesto al diálogo. “Irán realmente quiere hablar, y nosotros hablaremos”, declaró el jueves el presidente estadounidense en el Foro Económico de Davos, tras referirse a los ataques de Estados Unidos contra instalaciones de enriquecimiento de uranio iraníes en junio pasado, que según él tenían como objetivo “impedir” que Teherán fabricara una bomba nuclear. Sin embargo, posteriormente afirmó que una “armada” estadounidense se dirigía al Golfo. “Tenemos muchos barcos que se dirigen en esa dirección, por si acaso”, dijo a bordo del avión que lo llevaba de regreso de Suiza.
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Si bien Donald Trump había amenazado en repetidas ocasiones con intervenir militarmente durante la violenta represión del reciente movimiento de protesta en Irán, esa perspectiva parece haberse alejado en la última semana. No obstante, el jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour, avivó las tensiones el jueves al instar a Israel y a Estados Unidos a aprender de su reciente guerra para no sufrir un “destino doloroso”.
Fidelidad al guía supremo Alí Jamenei
© Mandel Ngan, AFP
Irán e Israel libraron en 2025 una guerra de 12 días, desencadenada por un ataque sin precedentes de Israel el 13 de junio contra instalaciones militares y nucleares en territorio iraní, así como contra zonas habitadas. Estados Unidos se unió a la ofensiva de su aliado israelí atacando tres sitios nucleares en la noche del 21 al 22 de junio.
“El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica y nuestro querido Irán tienen el dedo en el gatillo, más preparados que nunca, listos para ejecutar las órdenes y medidas del guía supremo, un líder que les es más querido que su propia vida”, advirtió Mohammad Pakpour, refiriéndose al ayatolá Alí Jamenei. Mohammad Pakpour había sido nombrado en junio pasado para suceder a Hossein Salami, quien murió durante los ataques aéreos israelíes.
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Sus palabras fueron leídas en televisión estatal con motivo del día de celebración nacional de los Guardianes de la Revolución Islámica, brazo ideológico del guía supremo y fuerza armada extremadamente organizada, acusada por organizaciones de derechos humanos de haber orquestado la represión mortal del vasto movimiento de protesta en Irán.

© Jonathan Walter, Valentina Breschi, AFP
Otro alto responsable militar iraní, el general Ali Abdollahi Aliabadi, advirtió que en caso de un ataque estadounidense, “todos los intereses, bases y centros de influencia estadounidenses” serían “objetivos legítimos” para las fuerzas armadas iraníes.
El presidente iraní, Massoud Pezeshkian, acusó el jueves a Estados Unidos e Israel de avivar las protestas como una “venganza cobarde (…) por su derrota en la guerra de 12 días”.

© Atta Kenare, AFP
El balance podría superar los 20.000 muertos
La movilización en Irán, que se inició el 28 de diciembre, cobró una gran envergadura el 8 de enero, desafiando abiertamente a la República Islámica, antes de ser reprimida violentamente. La televisión estatal iraní, citando a la Fundación Iraní para los Mártires y los Veteranos, anunció el miércoles que 3.117 personas habían muerto, un primer balance oficial muy inferior a las cifras aportadas por los defensores de los derechos humanos.
Según la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega y cuyas cifras son citadas por la ONU, al menos 3.428 manifestantes han muerto, pero el balance podría incluso superar los 20.000 muertos.
Una interrupción nacional de internet, que según organizaciones de derechos humanos ha permitido ocultar la represión, se prolonga desde “dos semanas completas”, señaló el jueves la ONG de vigilancia de la ciberseguridad Netblocks, precisando que en los últimos días el acceso ha sido muy esporádico y limitado a sitios gubernamentales.
Con AFP
