Tres soldados estadounidenses han muerto y cinco han resultado gravemente heridos en operaciones relacionadas con la escalada de tensiones en Irán, según informes de prensa. Los incidentes se producen tras la muerte del líder supremo iraní, ayatolá Ali Khamenei, lo que ha sumido al futuro de la República Islámica en la incertidumbre y ha aumentado el riesgo de inestabilidad regional.
Israel ha intensificado sus ataques, extendiéndolos al corazón de la capital iraní, Teherán. En respuesta, Irán ha lanzado misiles y drones contra Israel, instalaciones militares estadounidenses en el Golfo, así como contra las capitales de Arabia Saudita y Dubái, un importante centro de negocios global. La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha amenazado con lanzar su “ofensiva más intensa” hasta la fecha, dirigida contra Israel y bases estadounidenses.
El presidente Donald Trump ha afirmado que “48 líderes” iraníes han sido eliminados hasta el momento, aunque no se han proporcionado detalles adicionales sobre estas operaciones.
En tanto, se ha designado a un clérigo de 66 años para integrarse al consejo de liderazgo de tres miembros que gobernará el país hasta que se seleccione un nuevo líder supremo.
El senador estadounidense Tom Cotton, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, anticipa que la campaña de ataques a Irán continuará “probablemente durante unas pocas semanas”, descartando planes para una gran fuerza terrestre estadounidense en el país. Cotton señaló que Estados Unidos e Israel han demostrado tener capacidades de inteligencia “que ninguna otra nación en la Tierra posee”.
Canadá, por su parte, ha declarado que no se involucrará en el conflicto en Irán, según declaraciones de Carney.
