EE. UU. Inicia despeje de minas en el Estrecho de Ormuz tras tregua con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó este sábado que su país ha comenzado la operación para «limpiar» el Estrecho de Ormuz. Esta medida coincide con el inicio de las primeras conversaciones de paz directas entre Washington y Teherán en Pakistán, luego del estallido del conflicto bélico.
A través de la plataforma Truth Social, Trump describió la acción como un favour hacia diversas naciones, mencionando específicamente a China, Japón, Corea del Sur, Francia y Alemania. En su publicación, el mandatario afirmó que Irán está «perdiendo ampliamente» y aseguró que los 28 barcos lanzaminas de la potencia persa se encuentran en el fondo del mar.
Operaciones navales y tensiones en la zona
El Pentágono confirmó que las fuerzas del Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) iniciaron el sábado las labores para establecer las condiciones necesarias para el retiro de las minas. Como parte de esta operación, los buques de guerra USS Frank E. Petersen Jr. Y USS Michael Murphy transitaron por el estrecho.
El almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, señaló que el objetivo es establecer un nuevo pasaje seguro para fomentar la libre circulación del comercio marítimo, información que será compartida próximamente con la industria naviera.
Sin embargo, la operación no ha estado exenta de fricciones. Mientras que datos de seguimiento marítimo confirmaron el tránsito del USS Michael Murphy, un oficial militar iraní alegó, a través de la televisión estatal, que la nave estadounidense dio media vuelta tras recibir una advertencia de ataque. Esta afirmación fue desmentida por un funcionario de Estados Unidos.
El impacto del bloqueo y la crisis de las minas
La reapertura del Estrecho de Ormuz, que Irán había bloqueado efectivamente para el tráfico de petroleros desde el comienzo de la guerra, es una demanda central de Estados Unidos en las negociaciones. Esta vía es crítica para la economía global, ya que por ella transita una quinta parte del petróleo y gas mundial, conectando el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y sirviendo como ruta de exportación para países como Arabia Saudita, Irak y los Emiratos Árabes Unidos.
Según la Organización Marítima Internacional (IMO), el tráfico se desplomó drásticamente: de unos 150 buques diarios antes del conflicto a finales de febrero, la cifra bajó a solo cuatro o cinco barcos por día, permitiendo el paso únicamente a aquellos considerados «no hostiles» por las autoridades iraníes. Actualmente, se estima que unos 2.000 navíos —incluyendo cargueros, petroleros y seis cruceros turísticos— permanecen varados en el Golfo Pérsico.
Informes recientes indican que Irán enfrenta dificultades técnicas significativas para reabrir la ruta, ya que, según fuentes estadounidenses, el gobierno iraní habría perdido el rastro de las minas que ellos mismos plantaron para bloquear el paso.
Hacia una posible estabilización
La esperanza de que el estrecho se reabra totalmente depende ahora de la fragilidad de la tregua de dos semanas acordada entre ambas potencias. Este fin de semana, representantes de EE. UU. E Irán mantendrán reuniones en Pakistán con el objetivo de solidificar el cese al fuego y reducir las tensiones geopolíticas que han disparado los precios de la energía y afectado las cadenas de suministro globales.
