Analizar ciertos géneros musicales y bandas con una perspectiva objetiva representa un desafío. El heavy metal, y particularmente Iron Maiden, son ejemplos claros. Su extensa trayectoria e influencia permiten múltiples interpretaciones, pero la fuerte conexión emocional que muchos fans tienen con la banda, junto con la gran cantidad de material ya publicado, dificultan un análisis fresco y original.
En este contexto, el nuevo ensayo de los historiadores Tomeu Canyelles, músico con experiencia en proyectos como Marasme y F/E/A y colaborador de Mondo Sonoro, y Gabriel Vives, resulta especialmente valioso. Se trata de un trabajo que combina rigor académico con anécdotas, investigación periodística y la pasión de un verdadero fanático.
Los autores exploran en profundidad aspectos sociológicos, como la identidad británica de los miembros de la banda y sus similitudes con la cultura del West Ham. También analizan el diseño distintivo de su logo, las portadas de sus álbumes y las diversas representaciones de su icónica mascota, Eddie, quien protagoniza el prólogo del libro. Además, se examina la evolución musical de Iron Maiden, desde sus raíces punk hasta la incorporación de sintetizadores en los años 80, y su ascenso desde orígenes humildes hasta alcanzar la fama mundial, evitando en gran medida la ostentación y la controversia.
El libro no rehúye temas delicados, como la salida de Paul Di’Anno y Blaze Bailey, la complicada relación con el ilustrador Derek Riggs, o la aparente contradicción entre sus letras de protesta y la creación de un imperio comercial con más de cien millones de discos vendidos, giras masivas y una amplia gama de productos de merchandising. Se aborda también el liderazgo firme del bajista Steve Harris y el papel crucial de su mánager, Rod Smallwood, en la preservación de la autenticidad de la banda, permitiéndole trascender modas y tendencias.
