El jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), el Mayor General Seyed Majid Khademi, murió este lunes 6 de abril de 2026 tras un ataque aéreo conjunto ejecutado por Estados Unidos e Israel.
Escalada de operaciones militares
La muerte de Khademi se produce en el marco de las “operaciones de combate mayores” contra Irán anunciadas por el presidente Donald Trump el 28 de febrero. Estas acciones, denominadas “Operación Epic Fury”, han consistido en ataques masivos coordinados entre Estados Unidos e Israel dirigidos a instalaciones gubernamentales y sitios militares.
Impactos y daños en Israel
Paralelamente, Irán ha mantenido el lanzamiento de drones y misiles en la región, provocando diversos daños en territorio israelí:
- Petah Tikva: Un misil iraní impactó una fábrica de drones, resultando en lo que se ha descrito como una “pérdida total”.
- Haifa: Se reportó la recuperación de dos cuerpos tras un ataque con misiles.
- Tel Aviv y Ramat Gan: Los ataques causaron daños en una escuela de Tel Aviv y en una vivienda situada en Ramat Gan.
- Víctimas civiles: Un reciente ataque con misiles de racimo dejó al menos dos personas heridas, una de ellas en estado grave.
Ataques en Kuwait
La ofensiva iraní también alcanzó el noroeste de Kuwait, donde el Ministerio de Salud informó que seis personas resultaron heridas debido a la caída de proyectiles y metralla en una zona residencial. Un portavoz del ejército iraní confirmó que el objetivo de dicha operación fueron las fuerzas militares de Estados Unidos estacionadas en Bubiyan.
Perspectivas diplomáticas y control marítimo
En el ámbito diplomático, se ha dado a conocer una propuesta preliminar recibida tanto por Estados Unidos como por Irán, la cual plantea un alto el fuego de 45 días y la reapertura del Estrecho de Ormuz para facilitar futuras negociaciones de paz. Sin embargo, un funcionario de la Casa Blanca aclaró que esta es solo una de varias ideas y que el presidente Trump aún no ha dado su aprobación.
Por su parte, el IRGC ha mantenido una postura firme respecto al control marítimo, asegurando que el Estrecho de Ormuz “nunca” regresará al estado en que se encontraba antes del inicio del conflicto.
