La primera ministra japonesa ha señalado que la debilidad del yen presenta ciertas ventajas para la economía del país. Esta declaración surge en un contexto de depreciación continua de la moneda japonesa frente al dólar estadounidense y otras divisas importantes.
Si bien la depreciación del yen puede generar presiones inflacionarias al encarecer las importaciones, también impulsa la competitividad de las exportaciones japonesas, beneficiando a sectores clave de la economía nacional. La primera ministra considera que estos efectos positivos deben ser considerados en la evaluación general del impacto del tipo de cambio.
La declaración de la primera ministra refleja una postura cautelosa ante las intervenciones en el mercado de divisas, sugiriendo una preferencia por permitir que las fuerzas del mercado determinen el valor del yen, al menos en parte. Sin embargo, el gobierno japonés ha reiterado su disposición a tomar medidas si la depreciación del yen se vuelve excesiva y amenaza la estabilidad económica.
Esta situación plantea un delicado equilibrio para las autoridades japonesas, que deben sopesar los beneficios de un yen más débil para las exportaciones con los riesgos de una inflación descontrolada y el aumento del costo de vida para los ciudadanos.
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