El profesor emérito Wolfgang Justus «Jim» Choyke cumplió 100 años de edad en julio de 2026 y continúa trabajando activamente en el departamento de física y astronomía de la University of Pittsburgh, combinando una estricta dieta de alimentos integrales, ejercicio constante y una baja exposición al estrés con una notable dotación genética.
La trayectoria de un siglo en la física y su oficina en Allen Hall
Wolfgang Justus «Jim» Choyke llegó a Pittsburgh cuando tenía 26 años para trabajar en Westinghouse Research Laboratory, según informó el Pittsburgh Post-Gazette.
A pesar de haber alcanzado los 100 años, Choyke sube habitualmente las tres plantas de escaleras hasta su despacho con la única ayuda de un bastón.
Jim Choyke señaló al Pittsburgh Post-Gazette: «Me gusta hacer física. ¿Por qué debería jubilarme?»

En el estado de Pensilvania, las instituciones académicas continúan impulsando iniciativas masivas de apoyo a la comunidad educativa: la propia University of Pittsburgh lanzó una campaña de recaudación de fondos denominada Proving Possible, dotada con $3 mil millones y orientada a potenciar oportunidades estudiantiles, respaldar a investigadores y acelerar descubrimientos de impacto en Pittsburgh y otros territorios, conforme a los registros institucionales de pitt.edu. Asimismo, la casa de estudios cuenta con figuras destacadas como el fideicomisario y primer becario Rhodes de la institución, David C. Frederick —quien ha argumentado más de 60 casos ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos y cuya donación en 2022 propició la creación del David C. Frederick Honors College—, y con exalumnos notables como Michael Rees, co-presidente de Blue Owl Capital Inc.
Hábitos diarios y el control estricto de la alimentación
La longevidad del profesor se sustenta en elecciones cotidianas muy medidas. Su hija, Alice Choyke, señala que su familia posee antecedentes de larga vida —una hermana y un primo vivieron hasta los 99 años con sus facultades mentales intactas hasta el final—, pero el propio investigador ha modificado sus hábitos para reducir el riesgo de enfermedades y muerte prematura.
Su dieta matutina refleja el rigor analítico de su carrera científica. Desayuna avena cocida a fuego lento con leche descremada, fruta y tres cucharadas de yogur griego sin grasa. Durante una entrevista en su oficina, detalló con precisión matemática los alimentos consumidos esa mañana: exactamente 22 uvas, seis ciruelas pasas y una manzana.
Jim Choyke afirmó al Pittsburgh Post-Gazette: «En la física, es una ciencia de medición, así que no andamos con rodeos».
Para el postre, consume habitualmente fruta fresca como piña, melocotones o peras.
Ejercicio físico y mitigación del estrés laboral
La actividad física ha formado parte constante de su vida, tanto en sus desplazamientos diarios como en sus rutinas de mantenimiento. En su juventud utilizaba una bicicleta estática en su hogar durante una hora diaria, una práctica que ahora reduce a unos 20 minutos semanales. Como complemento, realiza diariamente una hora de ejercicios de incorporarse y sentarse desde una silla.
En el plano profesional, Choyke adoptó una estrategia singular para lidiar con la presión: evitaba los plazos estrictos de entrega siempre que le era posible.
Ezekiel Emanuel, oncólogo especializado en longevidad y codirector del Health Transformation Institute en Penn Medicine, califica el caso del profesor como un valor extremo debido a su independencia física a una edad donde la mayoría de los centenarios apenas pueden caminar. Según los análisis de expertos en bioética y salud pública, los factores genéticos explican aproximadamente la mitad del riesgo en la extensión de la esperanza de vida, mientras que el resto depende de conductas moldeables y del entorno.
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