Tragedia y reclamo por seguridad: impulsan una ley tras la muerte de un niño por un arco caído
La muerte de Joaquín Gatto, un niño de 12 años oriundo de Ramos Mejía, ha encendido la alarma sobre la seguridad en instalaciones deportivas. El trágico incidente ocurrió a principios de enero en Neuquén, durante un campamento organizado por los Exploradores Argentinos de Don Bosco (EADB). Joaquín se encontraba jugando con sus compañeros cuando se colgó de un arco de fútbol que no estaba correctamente anclado al suelo, sufriendo el impacto de la caída sobre su pecho. A pesar de ser internado de inmediato, el joven falleció dos días después.
Este lamentable suceso no es aislado. En octubre de 2025, Benicio Farji, de ocho años, sufrió un destino similar al ser golpeado por un arco de handball que se desplomó durante un entrenamiento en el Club Argentino de Quilmes. El niño también sufrió muerte cerebral y falleció poco después.
Ante esta situación, los padres de Joaquín Gatto han decidido impulsar una ley a nivel nacional que obligue a todos los clubes y canchas deportivas a asegurar adecuadamente sus arcos y establecer protocolos de inspección semestrales. “No puede haber otro Joaquín, esto no puede seguir pasando”, expresó Serena, la madre del niño, en declaraciones a Clarín. Adrián, el padre, añadió que, a pesar del inmenso dolor, están decididos a seguir adelante para que se sancione la “Ley Joaquín” en memoria de su hijo.
La familia Gatto relató que Joaquín viajó el 3 de enero con el grupo de Exploradores Argentinos a Junín de los Andes, Neuquén, y que el accidente ocurrió al día siguiente en la escuela “Casa Salesiana”. Según los testimonios, el arco en el que se colgó Joaquín no estaba anclado de forma segura, lo que provocó su caída.
El impacto causó graves lesiones internas, incluyendo el aplastamiento de sus pulmones y corazón, y provocó una pérdida masiva de sangre. A pesar de los esfuerzos por reanimarlo, la falta de oxígeno derivó en la muerte cerebral de Joaquín.
Serena y Adrián, devastados por la pérdida de su único hijo, resaltan la necesidad de prevenir futuros accidentes. “Estuvimos mirando otros casos y queremos que no haya una próxima vez”, afirmó Serena. La pareja ya se reunió con diputados provinciales y nacionales para impulsar la legislación, que contempla la obligatoriedad del anclaje de todos los arcos, protocolos de inspección semestrales y sanciones para quienes no cumplan con las medidas.

Adrián concluyó: “Es algo completamente evitable. Ya sea que se renueven para un evento o por determinada acción, los arcos tienen que estar boca abajo o anclados al piso”. La familia solicita el apoyo de la comunidad y ha difundido sus números de teléfono (+54 9 11 3137-0015 – Serena y +54 9 11 5850-3020 – Adrián) para recibir colaboraciones y visibilizar la causa.
El caso de Benicio Farji
El 28 de octubre de 2025, Benicio Farji, de 8 años, sufrió un trágico accidente mientras practicaba básquet en el Club Argentino de Quilmes. Un arco de handball sin sujetar al suelo se desplomó sobre él, causándole lesiones fatales. Las circunstancias exactas del incidente aún están bajo investigación, con versiones contradictorias sobre si el niño se había trepado al arco o si este se desplomó por sí solo.

Benicio fue trasladado de urgencia a un hospital, pero sufrió muerte cerebral y falleció al día siguiente. Este nuevo caso se suma a la creciente preocupación por la seguridad en las instalaciones deportivas y refuerza la urgencia de implementar medidas preventivas.
