Un joven de 24 años, originario de Roma, tuvo una noche de Año Nuevo particularmente desafortunada en Nápoles. El incidente, que forma parte de un balance de 57 heridos por el uso de petardos, comenzó con la pérdida de tres dedos a causa de la explosión de uno de estos artefactos.
Tras ser atendido en el hospital Pellegrini, donde recibió los primeros auxilios y fue dado de alta, el joven regresó a la calle. Lamentablemente, horas después, volvió a encender un fuego artificial que le provocó heridas en el rostro y en un ojo, requiriendo una nueva intervención médica en el mismo hospital.
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