Los juegos para teléfonos inteligentes se han convertido en una parte integral de la vida moderna, pero esta expansión no ha estado exenta de riesgos. En los últimos años, han surgido en las tiendas de aplicaciones juegos basados en la idea del “juicio moral”, donde el jugador –y en algunos casos, un niño– asume el papel de juez que decide el destino de los personajes, enviándolos al cielo o al infierno, basándose en situaciones y comportamientos presentados en forma de frases o escenarios breves.
Aunque este tipo de juegos puede parecer, en apariencia, entretenido o educativo, está generando crecientes preocupaciones educativas, religiosas y psicológicas. El juego “Judgment Day” es uno de los más destacados, y bajo una atractiva estética de dibujos animados, coloca al niño en la posición de un “juez divino” que decide el destino de la humanidad entre el cielo y el infierno, abriendo interrogantes sobre su impacto en las mentes jóvenes y sus percepciones religiosas y morales.
Contenido impactante detrás de una fachada caricaturesca
El juego se basa en una idea simple en apariencia: se presentan al jugador diferentes personajes, acompañados de un texto que describe una acción que han cometido en vida. Lo impactante es la naturaleza de estas situaciones. En lugar de centrarse en valores básicos como la honestidad y la lealtad, el juego profundiza en temas complejos e inapropiados para niños, como las “relaciones sexuales fuera del matrimonio”, la “infidelidad conyugal” e incluso la “eutanasia”. Se pide al niño que lea estas frases y juzgue inmediatamente, arrastrando al personaje hacia la “puerta del cielo” o las “llamas del infierno”, transformando los conceptos espirituales más elevados en un simple gesto rápido en la pantalla del teléfono.
Advertencias académicas
La preocupación no se limita a los padres, sino que se extiende a los centros de investigación. Un estudio cualitativo publicado en 2023 sobre los “Efectos negativos de los juegos digitales en el desarrollo moral y espiritual” reveló que “Judgment Day” es uno de los juegos más peligrosos en la categoría de simulación. El estudio confirmó que la representación del juicio divino utilizando un “detector de mentiras” y confesiones forzadas inculca en el niño una imagen distorsionada de la justicia y la misericordia divina.
Cuando la religión se convierte en un juego
Desde el punto de vista religioso, los eruditos coinciden en la prohibición de representar lo trascendental o personificar a los ángeles y la divinidad en juegos y entretenimiento. Los expertos consideran que este juego cruza líneas rojas al hacer que el niño asuma un papel que solo corresponde al Creador, lo que podría socavar la fe en los jóvenes. Los especialistas en educación advierten que simplificar conceptos religiosos profundos, como la recompensa y el castigo, y convertirlos en un mecanismo de selección rápida dentro de un juego, puede distorsionar la conciencia y la comprensión de los valores religiosos del niño. La religión, según los expertos, no se presenta como un “botón que el niño presiona”, sino a través de un contexto educativo gradual que tenga en cuenta la edad y la madurez mental. Dar al-Iftaa al-Misriyyah (la Casa de la Fatwa Egipcia) ha afirmado en numerosas ocasiones que exponer a los niños a contenido religioso o moral distorsionado o descontrolado en los medios digitales puede causar confusión conceptual que luego requiere una corrección a largo plazo.
Envenenando la miel
Los expertos creen que el peligro de este tipo de juegos radica en que no presentan contenido impactante de forma directa, sino que envuelven ideas muy sensibles en un diseño atractivo y un lenguaje sencillo, lo que hace que el niño interactúe con ellas sin ser plenamente consciente de sus consecuencias. Esto se conoce en los estudios recientes como “mensajes engañosos suaves” dentro del contenido digital. Aunque algunos de estos juegos no se clasifican oficialmente como contenido para adultos, pueden incluir referencias a temas delicados o comportamientos inapropiados para la edad del niño, lo que ha advertido varias instituciones familiares y educativas árabes, enfatizando que la supervisión parental por sí sola ya no es suficiente a la luz de la evolución de los métodos para transmitir mensajes dentro de los juegos. La preocupación no se limita al aspecto religioso, ya que los informes psicológicos indican que el uso excesivo de videojuegos –especialmente aquellos basados en la emoción y la toma de decisiones rápida– se asocia con problemas como la falta de concentración, el aislamiento social, los trastornos del sueño y una mayor susceptibilidad a la adicción digital.
Mezclar valores con entretenimiento es un peligro educativo silencioso
Los estudios educativos demuestran que involucrar al niño en la emisión de juicios morales definitivos sobre los demás, sin explicación ni orientación, puede reforzar el pensamiento dicotómico simplista “absolutamente bueno o absolutamente malo”, un patrón de pensamiento que no es adecuado para las etapas de desarrollo mental de los niños. Un estudio publicado por la Universidad de Bournemouth en el Reino Unido confirmó que los juegos que implican decisiones morales complejas pueden afectar el desarrollo moral de los adolescentes, especialmente si se presentan sin un marco crítico o supervisión de adultos.
El drama como señal de advertencia
Paralelamente a estas advertencias académicas y religiosas, el tratamiento de los peligros de algunos videojuegos no se ha limitado al ámbito de los estudios y los datos de investigación, sino que se ha extendido al tratamiento mediático y dramático. La United Media Services Company ha desempeñado un papel importante en la sensibilización sobre este fenómeno a través de varias obras dramáticas. La producción dramática de United Media Services Company ha puesto de relieve los riesgos de los videojuegos para los niños a través de la serie “Leba wa Qalbet Bgad” (Un juego que cambió todo), protagonizada por el actor Ahmed Zaher en el canal DMC, que se emite a las 19:00, simultáneamente con su emisión en la plataforma digital WATCH IT. La serie aborda de forma realista el impacto de la adicción a los videojuegos y cómo puede provocar trastornos de conducta y afectar a las relaciones familiares y al crecimiento psicológico de los niños y adolescentes.
Esto generó una amplia interacción entre los padres y los grupos de padres en las redes sociales, debido a las escenas de advertencia y sensibilización que ofrecía la obra sobre cómo la familia puede abordar los videojuegos en el hogar, como ajustar la configuración de privacidad y supervisar el contenido para reducir los riesgos y promover la seguridad digital de sus hijos y adolescentes. La serie “Leba wa Qalbet Bgad”, junto con la serie “Midterm”, abordó el impacto del contenido digital, los videojuegos y las aplicaciones en niños y adolescentes, y estas obras presentaron modelos dramáticos que muestran cómo los juegos, que parecen inocuos en apariencia, pueden convertirse en herramientas que influyen en el comportamiento, la conciencia y los valores, ya sea a través de la adicción, la transmisión de ideas inapropiadas o la exposición de los niños a contenido que supera su capacidad de comprensión.
Este enfoque dramático contribuyó a abrir un debate social más amplio sobre la responsabilidad de la familia, el papel de la supervisión y la importancia de ser conscientes de la naturaleza de lo que se ofrece a los niños a través de las pantallas, especialmente con la proliferación de juegos que se basan en la emoción y la toma de decisiones rápida, o que tocan conceptos morales y religiosos muy sensibles. Esto convirtió al drama en algo más que un medio de entretenimiento, transformándolo en una herramienta de advertencia y sensibilización que hace sonar la alarma sobre lo que los niños pueden estar expuestos sin suficiente atención de quienes los rodean.
