Julia Simon no tuvo que esforzarse al máximo para ganar la medalla de oro, según reconoció ella misma. Esto fue consecuencia de la ventaja que ya tenía el equipo francés cuando le tocó intervenir.
Julia Simon ha hecho historia en el deporte francés tras el triunfo del equipo galo en el relevo olímpico femenino el jueves. Gracias a este título, la biatleta de Les Saisies se une a Marie-José Pérec, Félicia Ballanger y Clarisse Agbegnenou como las francesas más laureadas en los Juegos Olímpicos, con tres medallas de oro cada una.
Simon se convierte así en la primera francesa en ganar tres oros olímpicos en unos Juegos de Invierno, y la primera en lograr esta hazaña en los mismos Juegos. Ya había sido coronada en el relevo mixto inaugural y en la prueba individual, y ahora añade el relevo femenino a su palmarés.
Sin embargo, en esta ocasión, la biatleta, que también cuenta con diez títulos de campeona del mundo, no tuvo que darlo todo. “Es agradable no tener que sufrir en la última vuelta”, declaró al llegar a la meta. La dinámica de la carrera fue tal que Julia Simon no tuvo que luchar en el último relevo.
Las rivales se rindieron
“Tuve tiempo de colocar bien los esquíes, nunca me puse al límite, hice una buena primera vuelta para enviarles un mensaje: ‘Luchen por la plata, yo estoy aquí y no les voy a dejar terreno’”, explicó. “Tenía muchas ganas de terminar este relevo de la mejor manera posible”.
Un mensaje que fue bien recibido por sus rivales. “Francia tenía ventaja, así que me concentré en la medalla de plata”, admitió Hanna Oeberg, la última relevista sueca, que superó a la noruega Maren Kirkeeide, quien tuvo que conformarse con el bronce.
