La situación de Kanye West en el Reino Unido ha dado un giro drástico. El rapero, quien había sido contratado como el artista principal de un festival de música de verano en Londres, se enfrenta ahora a la prohibición de entrada al país.
El evento, identificado como el Wireless Fest, ha sufrido un fuerte impacto tras el anuncio de la participación de Ye. Diversas marcas han decidido retirar sus patrocinios debido a la controversia, destacando la salida de Pepsi, que retiró su apoyo al festival británico tras la reacción negativa del público y la presión para que el artista fuera removido como cabeza de cartel.
La polémica ha escalado hasta los niveles gubernamentales, con el primer ministro británico expresando críticas sobre la presentación programada del artista para el mes de julio en Inglaterra. Esta situación ha culminado en la decisión de las autoridades británicas de no permitirle el ingreso al territorio, confirmando que no se presentará en Londres.
Ante la incertidumbre sobre su concierto y la salida de los patrocinadores, el rapper ha emitido una declaración pública.
