Poblaciones de koalas, alguna vez amenazadas de extinción en ciertas regiones de Australia, muestran una sorprendente capacidad de “renacimiento genómico”, un concepto novedoso que sugiere la posibilidad de que los animales recuperen una diversidad genética que se creía perdida.
El origen del problema se remonta a un siglo atrás: millones de koalas (Phascolarctos cinereus), estos marsupiales que solo habitan en Australia, fueron cazados en aquella época por su piel, llevándolos al borde de la extinción. A principios de la década de 1920, en el estado de Victoria, quedaban menos de 1000 individuos.
Se implementaron estrategias de conservación de la especie, que efectivamente condujeron a un aumento en el número de koalas en ese estado, llegando a casi medio millón en la actualidad. Sin embargo, este éxito se enfrentaba a un problema: la población reducida de 1920 resultó en una menor diversidad genética, lo que, en biología, implica una mayor vulnerabilidad a factores externos como epidemias o cambios climáticos.
No obstante, un estudio de datos genómicos de 418 koalas distribuidos en 27 poblaciones, realizado por investigadores de la Universidad de Sídney en Australia, reveló que el rápido crecimiento de estas poblaciones se acompañó de un aumento en la “recombinación genética”, un fenómeno por el cual el ADN de ambos padres se distribuye de manera diferente en sus descendientes. En concreto, esto significa que la siguiente generación puede tener secuencias genéticas diferentes a las de sus padres, aumentando así la diversidad genética.
El concepto es lo suficientemente innovador como para que este estudio mereciera la portada de la revista Science del 5 de marzo.
La estrategia de repoblación evidentemente jugó un papel importante: en otras partes de Australia, poblaciones de koalas que han visto disminuir su número debido a la pérdida de hábitats y la fragmentación de estos, también experimentan una disminución en su diversidad genética. “En poblaciones en declive”, comenta el coautor Collin Ahrens, hay menos oportunidades para reproducirse, “lo que significa que los genes no pueden realizar nuevas recombinaciones tan rápidamente”.
