La NASA ha advertido sobre la existencia de aproximadamente 15,000 asteroides cercanos a la Tierra que aún no han sido detectados. Estos objetos, conocidos como “destructores de ciudades”, tienen la capacidad de causar una devastación masiva en caso de impacto.
Kelly Fast, responsable de la Defensa Planetaria de la NASA, explicó durante la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en Phoenix, Arizona, que estos asteroides de tamaño mediano son lo suficientemente pequeños como para evitar ser detectados incluso por los mejores telescopios, pero poseen la energía suficiente para arrasar áreas urbanas completas o generar tsunamis si colisionaran con el océano. Fast expresó su preocupación, afirmando que “esto me quita el sueño”, y enfatizó que detectar estos objetos representa un gran desafío para las capacidades actuales de defensa planetaria.
Los datos indican que existen alrededor de 25,000 asteroides con un diámetro superior a 140 metros, de los cuales solo se han observado unos 10,000, lo que representa aproximadamente el 40% del total.
Esta estimación se basa en metodologías estadísticas que consideran muestras, observaciones orbitales y sesgos observacionales, según informa Daily Galaxy.
La brecha de los 15,000 objetos no descubiertos es una fuente importante de preocupación para los científicos, ya que algunos podrían ser detectados demasiado tarde, reduciendo el tiempo disponible para tomar medidas defensivas.
La dificultad para detectar estos asteroides radica en la geometría de sus órbitas, ya que muchos se acercan al Sol, lo que los hace invisibles para los telescopios ópticos que dependen de la luz reflejada.
La solución óptima es detectarlos mediante radiación infrarroja, lo que será posible gracias a plataformas espaciales como el telescopio “NEO Surveyor”, cuya fecha de lanzamiento está prevista para finales de 2027. Este telescopio está diseñado específicamente para detectar asteroides oscuros.
En caso de impacto, un asteroide de 140 metros de diámetro tendría una fuerza destructiva equivalente a cientos de armas nucleares, lo que exige mejorar los sistemas de alerta temprana y preparación.
La misión “DART” en septiembre de 2022, que alteró la órbita de una pequeña luna del asteroide Didymos, demostró técnicamente la posibilidad de cambiar la trayectoria de los asteroides. Sin embargo, la NASA no cuenta actualmente con una nave espacial lista para intervenir rápidamente en caso de una amenaza inminente.
La probabilidad estadística de un impacto de un asteroide de este tamaño se estima en una vez cada 20,000 años, lo que hace que el peligro sea a largo plazo, pero esencial para la planificación internacional y la infraestructura.
La NASA, en colaboración con la Oficina de Asuntos del Espacio Exterior de las Naciones Unidas y agencias espaciales de todo el mundo, está desarrollando programas de detección avanzados y pruebas de simulación de impacto para coordinar la respuesta internacional y proteger a la población.
La agencia enfatiza que la mayoría de estos objetos aún no han sido observados y que la mejora de la observación espacial y terrestre en los próximos años determinará si la brecha en la defensa planetaria se cerrará antes de que ocurra una amenaza real.
