En la antesala europea de “The Madison” en Londres, pudimos conversar con Kurt Russell, protagonista junto a Michelle Pfeiffer, de esta serie de seis episodios que se estrenará el 14 de marzo en Paramount+. Escrita por Taylor Sheridan, creador de éxitos como “Yellowstone” y “Landman”, “The Madison” narra la historia de una familia neoyorquina que, tras una tragedia, se traslada a Montana. La serie es un profundo estudio sobre el dolor, la naturaleza y los lazos que unen a las personas a pesar de las adversidades.
“Preston, el patriarca de la familia Clyburn, vive en Nueva York con su esposa Stacy, interpretada por Michelle Pfeiffer”, explicó Russell. “Sin embargo, mantiene una fuerte conexión con su hermano Paul (Matthew Fox) y lo visita siempre que puede en su rancho en Montana, donde disfrutan pescando en el río Madison. Stacy, por su parte, prefiere la vida en la ciudad, pero la naturaleza de Montana, de alguna manera, los reunirá”. Russell se identificó con su personaje, ya que él mismo buscó una mayor conexión con la naturaleza y se mudó a Colorado.
La serie explora las complejas relaciones familiares y los conflictos entre padres e hijos. Russell reflexionó sobre la importancia de la paternidad: “Es natural querer ser amigo de tus hijos, pero es fundamental resistir la tentación de mimarlos y facilitárselo todo. A veces, no debes ser el amigo, sino el obstáculo que deben superar. Si logran superar los desafíos que les propones, estarán preparados para enfrentar los que les presente la vida”.
En una escena de la serie se menciona la polenta, un plato italiano tradicional. Russell reveló que disfruta cocinar y que incluso tomó un curso de cocina de diez días en la Toscana, Italia, junto a su esposa Goldie Hawn, donde aprendieron a preparar este plato.
El actor destacó la increíble belleza natural del lugar de rodaje: “Vivo en el campo en Colorado, pero ningún lugar se compara con la belleza de Montana. El paisaje es extraordinario”.
Russell también recordó una anécdota de su pasado con Michelle Pfeiffer, con quien ya había trabajado en “Tequila Connection” en 1988. También la dejó sola en el set de “Ladyhawke” (1985). “Rechacé muchos papeles y cada vez que veía la película pensaba que era mejor así. Hay muchas razones para rechazar un papel, no solo artísticas. A veces lo dejas porque tu hijo o esposa necesitan tenerte cerca… ¡nosotros también tenemos una vida personal! En aquella ocasión, llegué a Abruzzo, me puse esos zapatos medievales puntiagudos, me miré al espejo y le dije al director Richard Donner: ‘No funciona para mí, es ridículo, parecería una comedia. Deberías contratar a Rutger Hauer, él sí que encajaría’. Él se quedó atónito y dijo: ‘¿De verdad?’. Al día siguiente yo estaba en Nueva York y Rutger Hauer estaba en el set. Y fue mucho mejor para la película”.
