Un estudio publicado en la revista Diabetes revela que consumir aceite de oliva antes de ingerir carbohidratos reduce los picos glucémicos posprandiales en ratones. La investigación, liderada por científicos de la Kyoto University, demuestra que esta secuencia retrasa el vaciamiento gástrico mediante una respuesta coordinada entre hormonas y el nervio vago.
Controlar la elevación del azúcar en sangre después de comer es uno de los mayores retos en el manejo clínico de la diabetes. Diversos trabajos previos sugerían que el orden de los alimentos —ingerir vegetales, proteínas o grasas antes de los carbohidratos— ayuda a moderar estas subidas repentinas, pero los mecanismos biológicos exactos no terminaban de esclarecerse.
El experimento con aceite de oliva y glucosa en la Kyoto University
Para desentrañar este proceso, un equipo internacional encabezado por investigadores de la Kyoto University —que incluyó a científicos de la Gifu University además de colegas en Canadá, Australia y Alemania— diseñó una serie de pruebas con roedores. Los ensayos utilizaron ratones macho de ocho semanas de edad, con entre cinco y seis animales por grupo. Tras un ayuno nocturno, los sujetos se dividieron en tres grupos: un grupo recibió agua seguida de glucosa, un segundo grupo tomó aceite de oliva y, quince minutos después, glucosa, mientras que el tercero consumió glucosa antes de recibir el aceite de oliva. La dosis de aceite utilizada fue considerable en relación con el peso corporal de los animales, según apuntaron los propios autores.
Los científicos midieron los niveles plasmáticos de glucosa, insulina, glucagón, GIP y GLP-1. Además, administraron acetaminofén para calcular la velocidad del vaciamiento gástrico mediante el análisis de su aparición en sangre. Los resultados demostraron que administrar el aceite antes de los carbohidratos redujo el incremento inicial de la glucemia y ralentizó el tránsito estomacal de forma notable en comparación con las otras pautas, registrando niveles de azúcar en sangre significativamente más bajos a los 15 y 30 minutos de la administración de glucosa.
Respuestas hormonales y el papel del nervio vago
El análisis hormonal deparó sorpresas notables para el equipo de investigación. Consumir grasa de forma anticipada estimuló una secreción temprana de glucagón, GIP y GLP-1. Aunque el glucagón suele considerarse el villano metabólico por estimular al hígado para liberar azúcar, los experimentos evidenciaron que su participación contribuye al efecto reductor de la glucosa cuando se combina con el GLP-1, operando de manera parcialmente redundante.
«El efecto parece implicar una respuesta endocrina-neural integrada en lugar de una sola hormona» Equipo investigador, vía Science Daily
Asimismo, cuando los autores interrumpieron quirúrgicamente las señales del nervio vago —la vía de comunicación principal entre el intestino y el cerebro—, la capacidad del aceite de oliva para mitigar los picos de glucosa y retrasar el vaciamiento gástrico se debilitó drásticamente o dejó de ser detectable, lo que confirma que el sistema nervioso interviene de forma directa en el proceso.

Implicaciones clínicas y perspectivas futuras en modelos animales y humanos
Los beneficios observados no se limitaron a sujetos sanos. El estudio comprobó que los efectos positivos se mantenían en ratones con diabetes tipo 2 y deficiencia severa de insulina. Sin embargo, los autores advierten que la dosis de aceite utilizada fue considerable en relación con el peso corporal de los animales.
El endocrinólogo Daisuke Yabe de la Kyoto University subrayó la conveniencia de esta estrategia nutricional frente a dietas restrictivas.
«A nuestro grupo le interesan desde hace tiempo los enfoques dietéticos prácticos que la gente pueda mantener en su vida cotidiana. La secuenciación de comidas es atractiva porque se limita a cambiar la forma en que se come un plato en lugar de exigir a las personas que eviten grupos enteros de alimentos»
Daisuke Yabe, Kyoto University
A pesar de los hallazgos en laboratorio, la comunidad científica insiste en que se requerirán ensayos clínicos adicionales para confirmar si estos mismos mecanismos operan en seres humanos y si porciones habituales de aceite de oliva pueden replicar este control glucémico en la práctica médica diaria.
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