El lago Kivu, situado en la frontera entre Ruanda y la República Democrática del Congo, esconde bajo su superficie un riesgo geológico masivo que pone en peligro a millones de personas. Según reportes de National Geographic, este cuerpo de agua alberga cantidades extraordinarias de metano y dióxido de carbono, lo que plantea la posibilidad de una erupción catastrófica.
Una estructura geológica inusual
La peligrosidad del lago Kivu radica en un sistema de capas de agua poco común, donde las profundidades permanecen aisladas de la superficie. En estas zonas profundas se encuentran atrapados aproximadamente 115 kilómetros cúbicos de CO2 disuelto y 25 kilómetros cúbicos de metano, además de trazas de sulfuro de hidrógeno tóxico. Estos gases son los que alimentan, entre otros, las fuentes termales del rift wschodnioafrykańskim (Rift Africano Oriental).
Esta característica es extremadamente rara; solo otros dos lagos en Camerún, Nyos y Monoun, presentan rasgos similares. Ambos han experimentado erupciones límnicas en los últimos 50 años. El caso más grave ocurrió en el lago Nyos en 1986, donde la erupción provocó la muerte de casi 2,000 personas y la desaparición de cuatro aldeas. La escala del peligro en el Kivu es significativamente mayor, ya que es 50 veces más largo y más del doble de profundo que el lago Nyos.
Tecnología aplicada: la extracción de gas para energía
Debido a la densidad poblacional en las riberas del lago, el gobierno de Ruanda ha autorizado a la empresa privada KivuWatt para extraer el metano y transformarlo en energía eléctrica. El proceso tecnológico consiste en extraer agua rica en gas desde las profundidades para separar el metano y el CO2 en la superficie. Posteriormente, el agua ya desgasificada es reintegrada al lago, según explica Martin Schmid, investigador del Instituto Suizo de Investigación sobre Agua y Medio Ambiente.

En la actualidad, KivuWatt suministra 26 MW de energía a la red eléctrica de Ruanda, que cuenta con una potencia total de 300 MW. La compañía tiene planes de expansión y, según su propia información, la siguiente etapa del proyecto pretende alcanzar una potencia total que supere los 100 MW.
Debate científico sobre la seguridad
A pesar de la utilidad energética del proyecto, existe una controversia entre los expertos. La comunidad científica se encuentra dividida sobre si la extracción industrial de gas realmente disminuye la presión y el riesgo de un desastre, o si, por el contrario, estas intervenciones podrían precipitar una erupción peligrosa.
