Las agencias de publicidad conocían desde hace semanas la decisión de la cadena de distribución Lidl de suspender la publicidad en la televisión francesa tradicional, pero su oficialización, el jueves 8 de enero, causó cierta sorpresa debido a la disrupción que genera en un sector audiovisual ya frágil. Lidl, la firma alemana de supermercados, no es un actor más en este ámbito. Con casi 400 millones de euros de inversión bruta –antes de descuentos y negociaciones–, se posiciona como el segundo mayor anunciante de Francia (después de Leclerc), considerando todos los sectores y medios, durante los tres primeros trimestres de 2025, según datos de la empresa de análisis Kantar Media.
Esta importante inyección de 120 millones de euros anuales para la televisión se traslada ahora al entorno digital, al menos para 2026. “Es necesario cuantificar el peso de Lidl en la televisión para comprender que, si se deja de invertir en medios franceses en favor de actores como Google, Meta, Netflix o Amazon, esto generará problemas de financiación para los medios”, advirtió Jassine Ouali, director ejecutivo de relaciones con los clientes de Lidl Francia, en una entrevista a la revista especializada Stratégies.
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