Cortina d’Ampezzo, Italia – La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn sufrió una aparatosa caída durante la prueba de descenso en los Juegos Olímpicos, abandonando la competición. El incidente ocurrió apenas 12 segundos después de su salida en la exigente pista Olimpia delle Tofane.
Vonn, de 41 años y 113 días, afrontaba un desafío considerable al intentar competir con una rotura del ligamento cruzado anterior en su rodilla izquierda, lesión sufrida una semana antes en una caída en Crans-Montana. La esquiadora, campeona olímpica en 2010, buscaba un regreso triunfal tras seis años de retiro y, potencialmente, conquistar su segundo oro olímpico en descenso, 16 años después de su victoria en Vancouver.
La caída se produjo al perder el equilibrio tras una pequeña ondulación y una puerta en el recorrido. Vonn quedó tendida en la nieve durante varios minutos mientras los equipos médicos la atendían, según imágenes transmitidas por televisión. La carrera fue interrumpida inmediatamente y la esquiadora fue evacuada en helicóptero quince minutos después.
El público presente en la meta, que seguía la prueba en pantallas gigantes, reaccionó con un grito de sorpresa ante la caída y posteriormente guardó un silencio respetuoso mientras Vonn era atendida. Los espectadores aplaudieron largamente a la esquiadora al ser trasladada en camilla.
A pesar de la gravedad de su lesión, Vonn había confirmado su participación en sus quintos Juegos Olímpicos y había mostrado un buen rendimiento en los entrenamientos oficiales, incluyendo un tercer puesto el sábado.
La estrella del esquí alpino intentaba superar un reto tanto médico como deportivo, compitiendo a pesar de su lesión.
Vonn partió con el dorsal número 13, sin ligamento cruzado anterior funcional en su rodilla izquierda.
