Lindsey Vonn ha comenzado a retomar sus actividades profesionales y personales tras el grave accidente sufrido el pasado 8 de febrero durante su descenso en los Juegos Olímpicos. El incidente le provocó una fractura en el tobillo derecho, así como fracturas complejas en la tibia y el peroné izquierdos.
Compromisos profesionales y recuperación
Recientemente, Vonn se trasladó a Los Ángeles para encabezar una campaña educativa en colaboración con una empresa biofarmacéutica, enfocada en la prevención de enfermedades y el uso de anticuerpos. Durante este proceso de retorno, la atleta ha vuelto a utilizar muletas y ha destacado que el camino hacia la recuperación ha sido lento.
La deportista mantiene una disciplina rigurosa en su rehabilitación, la cual cumple seis días a la semana bajo el siguiente esquema:
- Rehabilitación: Sesiones diarias de 9:00 a 11:00 horas en su domicilio.
- Terapia especializada: Dos horas de descompresión en una cámara hiperbárica.
- Entrenamiento: Sesiones de ejercicio físico de 17:00 a 18:30 horas.
El domingo es el único día en que no sigue un programa programado, aunque Vonn continúa asistiendo al gimnasio por cuenta propia.
Mentalidad y contexto personal
Sobre su desempeño en los Juegos Olímpicos, Vonn señaló que mantuvo un enfoque agresivo con el objetivo claro de ganar. Actualmente, la atleta divide su tiempo entre su residencia en Park City, Utah, y su segunda vivienda en Los Ángeles, mientras trabaja en recuperar la fuerza física perdida.
En el plano personal, Vonn ha reflexionado sobre la pérdida de su mentor y entrenador de esquí, Erich Sailer, quien falleció el pasado agosto, dos meses antes de cumplir 100 años.
