Vida más larga en diversas especies: Limitar la reproducción se asocia con una mayor longevidad en muchos mamíferos, incrementando la esperanza de vida en alrededor de un diez por ciento en promedio, e incluso más en algunos casos.
Diferencias biológicas entre sexos: Los machos solo viven más tiempo cuando la castración elimina la testosterona, mientras que las hembras obtienen longevidad de cualquier forma de supresión reproductiva, probablemente porque evitar el embarazo y la lactancia reduce las elevadas demandas energéticas del cuerpo.
Cambios en las causas de muerte: Los machos castrados son menos propensos a morir a causa de la agresión o comportamientos de riesgo, mientras que las hembras con reproducción bloqueada experimentan menos muertes por infecciones, lo que sugiere defensas inmunitarias más fuertes.
¿Por qué la esperanza de vida varía entre especies?
Los animales en la naturaleza envejecen a ritmos drásticamente diferentes. Una elefanta puede vivir hasta 80 años, pero solo produce un pequeño número de crías a lo largo de su vida. En contraste, un ratón puede sobrevivir solo unos pocos años, pero es capaz de producir docenas de descendientes. La biología evolutiva explica este contraste a través de un principio básico: la energía es limitada y las especies deben dividirla entre la reproducción y el mantenimiento de sus cuerpos. Un nuevo estudio a gran escala ofrece evidencia fresca de que este intercambio juega un papel importante en la configuración de la longevidad de los mamíferos, incluidos los humanos.
Un equipo internacional de investigadores, incluyendo científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, investigó cómo limitar la reproducción influye en la esperanza de vida en los mamíferos. El estudio analizó registros de 117 especies de mamíferos que viven en zoológicos y acuarios de todo el mundo y los combinó con un metaanálisis de 71 estudios previamente publicados. En conjunto, los datos mostraron que la anticoncepción hormonal a largo plazo y la esterilización quirúrgica permanente se asocian con un aumento promedio de la esperanza de vida de alrededor del diez por ciento.
El intercambio entre reproducción y supervivencia
Producir descendencia requiere una enorme inversión biológica. El embarazo, la lactancia, la producción de esperma, el comportamiento de cortejo y el cuidado parental consumen grandes cantidades de energía. Incluso fuera de la época de reproducción activa, las hormonas sexuales como la testosterona y el estrógeno continúan afectando el crecimiento, el comportamiento y el envejecimiento, desviando recursos del mantenimiento a largo plazo del cuerpo.
“Los zoológicos, donde la reproducción se gestiona cuidadosamente, proporcionan un entorno único para estudiar estas dinámicas”, afirma Johanna Stärk, una de las autoras. “Los animales pueden recibir anticoncepción o esterilización para prevenir la reproducción, creando grupos de comparación naturales dentro del mismo entorno”.
Los beneficios para la vida de la reproducción reducida aparecieron en una amplia gama de mamíferos, incluidos primates, marsupiales y roedores. En algunos casos, los efectos fueron sorprendentes. Las hembras de babuinos hamadryas que recibieron anticoncepción hormonal vivieron un 29 por ciento más de tiempo, mientras que los machos castrados vivieron un 19 por ciento más. “Este estudio demuestra que los costos energéticos de la reproducción tienen consecuencias medibles y, a veces, considerables para la supervivencia en los mamíferos”, dice Fernando Colchero, uno de los autores principales del estudio. “Reducir la inversión reproductiva puede permitir que se dirija más energía hacia la longevidad”.
Ambos sexos viven más tiempo, pero por diferentes razones
Si bien limitar la reproducción prolongó la vida útil tanto en machos como en hembras, las vías biológicas involucradas no fueron las mismas. El autor principal, Mike Garratt, de la Universidad de Otago, explica que solo la castración, no la vasectomía, aumentó la esperanza de vida en los machos. “Esto indica que el efecto proviene de la eliminación de la testosterona y su influencia en las vías centrales del envejecimiento, particularmente durante el desarrollo temprano. Los mayores beneficios se producen cuando la castración ocurre temprano en la vida”, afirma.
En las hembras, varias formas de esterilización se asociaron con vidas más largas, lo que sugiere que el beneficio proviene de evitar las intensas demandas físicas del embarazo, la lactancia y el ciclo reproductivo. La extirpación de los ovarios, que detiene la producción de hormonas ováricas, también prolongó la vida útil. Sin embargo, un metaanálisis de 47 estudios de laboratorio con roedores reveló posibles inconvenientes, ya que los resultados de salud a largo plazo pueden empeorar. Estos resultados podrían ayudar a explicar la “paradoja de la supervivencia y la salud” que se observa en las mujeres posmenopáusicas, que a menudo viven más que los hombres, pero experimentan niveles más altos de fragilidad y enfermedades crónicas.
Diferentes causas de muerte según el sexo
El estudio también encontró diferencias notables en cómo murieron los machos y las hembras. Los machos castrados eran menos propensos a morir por causas relacionadas con la agresión o el comportamiento de riesgo. Las hembras cuya reproducción fue bloqueada eran menos propensas a morir por infecciones, lo que apoya la idea de que las elevadas demandas energéticas de la reproducción pueden debilitar las defensas inmunitarias en las madres.
La evidencia directa de los humanos sigue siendo limitada. Algunos registros históricos, incluidos los datos de los eunucos coreanos de la dinastía Chosun anterior al siglo XIX, sugieren que los hombres castrados vivieron aproximadamente un 18 por ciento más que los hombres no castrados. Sin embargo, los investigadores advierten que estos registros son objeto de debate y deben interpretarse con cautela.
Entre las mujeres, la esterilización quirúrgica realizada por razones no cancerosas (como la histerectomía o la ooforectomía) se asocia con una muy pequeña reducción de la esperanza de vida, aproximadamente un 1 por ciento en comparación con mujeres similares que no fueron esterilizadas. “La reproducción es inherentemente costosa”, señalan los autores. “Sin embargo, los entornos humanos, a través de la atención médica, la nutrición y el apoyo social, pueden amortiguar o remodelar estos costos”.
Un intercambio evolutivo fundamental
En general, los hallazgos destacan la reproducción como un gasto biológico importante para los mamíferos. El equilibrio entre producir descendencia y preservar el cuerpo representa un intercambio evolutivo fundamental que influye en el envejecimiento y la supervivencia. Estos costos surgen de una combinación de efectos hormonales y los riesgos y tensiones físicos asociados con la reproducción.
Muchos detalles siguen sin resolverse y los investigadores enfatizan la necesidad de más estudios. “Nuestros hallazgos demuestran que los costos de la reproducción son sustanciales y medibles en una vasta gama de mamíferos”, concluyen los autores. “Comprender estos intercambios profundiza nuestra comprensión de cómo evoluciona el envejecimiento y cómo los machos y las hembras equilibran la supervivencia y la reproducción de manera diferente”.
