Una reducción del 10% en el consumo de alimentos con la etiqueta de advertencia nutricional podría disminuir en un 20% el riesgo de enfermedades cardiovasculares, según un reciente estudio.
El profesor Jean-Philippe Drouin-Chartier, de la facultad de farmacia de la Université Laval y investigador afiliado al centro NUTRISS del Instituto sobre la nutrición y los alimentos funcionales, explicó que si de diez productos en el carrito de compras uno se reemplaza o se elimina, se estaría reduciendo el 10% del consumo de estos alimentos.
Según el estudio, este cambio a largo plazo se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. El objetivo de la etiqueta, añadió el profesor Drouin-Chartier, es sensibilizar a los consumidores sobre el contenido de grasas saturadas, azúcar y sodio en los alimentos envasados para ayudarles a tomar decisiones más informadas.
Además, la etiqueta busca incentivar a las empresas alimentarias a mejorar sus productos, ya que no es deseable tener esta etiqueta en sus envases. De hecho, se ha observado que algunas compañías ya están modificando la composición nutricional de sus productos para evitar la etiqueta, reduciendo los niveles de grasas saturadas, azúcar o sodio.
El estudio, que utilizó una simulación informática debido a la reciente implementación obligatoria de la etiqueta en enero, analizó datos de 2123 quebequenses con problemas de colesterol o presión arterial. Los resultados indicaron que una reducción del 10% en el consumo de alimentos con la etiqueta marcaba una diferencia, independientemente del nivel de consumo inicial.
Los investigadores también encontraron que combinar la medicación con cambios en la dieta proporciona una protección óptima, ya que ambas estrategias son complementarias. Mientras que la medicación se enfoca en un aspecto específico, reducir el consumo de alimentos con la etiqueta puede mejorar el colesterol, la presión arterial y la glucemia, todos factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.
“Disminuir el consumo de alimentos con la etiqueta y tomar los medicamentos se suman para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares”, afirmó el profesor Drouin-Chartier. “La medicación no reemplaza los cambios nutricionales, pero la dieta y la medicación trabajan juntas para reducir el riesgo”.
Aunque el estudio se realizó en personas con problemas de salud, los investigadores creen que los resultados son aplicables a la población general. Además, el estudio examinó los alimentos ultraprocesados con aditivos, y una reducción del 10% en su consumo también se asoció con beneficios similares para la salud del corazón.
Esto ayuda a abordar algunas de las limitaciones de la etiqueta, como las bebidas gaseosas que evitan la etiqueta al reemplazar el azúcar con edulcorantes. Las conclusiones de este estudio fueron publicadas en The American Journal of Clinical Nutrition.
