Charles Jeffrey, el diseñador detrás de la marca Loverboy, llevó la energía punk de East London a París con una presentación poco convencional en el sótano de Dover Street Market. Lejos de un desfile tradicional, Jeffrey optó por “un happening” que fusionó música, teatro y maquillaje, una experiencia que, según sus propias palabras, se sintió “más experimental y liberadora”.
Para su segunda temporada en la capital francesa, el creativo, formado en Central Saint Martins, dedicó cinco días a pintar el espacio. La producción, sin embargo, fue de último minuto: amigos, incluyendo a Baby’s Berserk – quien previamente fue modelo para Jeffrey – fueron reclutados apenas unos días antes del evento para actuar en vivo.
A pesar de la premura, la atmósfera vibró con energía. Las modelos lucieron las emblemáticas creaciones de Loverboy, combinando a la perfección tartanes desgarrados, cortes ochenteros, siluetas de reloj de arena, volantes y sastrería inglesa, mientras Baby’s Berserk interpretaba una canción tras otra con una intensidad electrizante.
Entre las piezas clave destacaron los accesorios de crochet – más gorros y bolsos con forma de animales – y una gama ampliada de calzado inspirada en los populares zapatos de plátano y botas con garras de la marca.
Jeffrey, originario de Escocia, reveló que la colección de otoño/invierno 2026 se basa en el romanticismo escocés. “Queríamos explorar la idea de ‘queering’ el nacionalismo. Investigamos mucho sobre el traje nacional y utilizamos el estilismo como una herramienta de navegación para el proceso de diseño”, explicó.
En definitiva, el diseñador considera esta presentación en París como un regreso deliberado a sus raíces creativas. “Es lo que nos hizo tener éxito al principio. Esa curiosidad queer, esa idea de accesibilidad y la forma de impulsar la identidad de Loverboy, enfocando nuestra dirección artística para que sea realmente consistente”, concluyó Jeffrey.
