Las manifestaciones en Lyon el fin de semana transcurrieron sin incidentes violentos entre grupos de derecha e izquierda, una situación que las autoridades locales priorizaron al defender el derecho a la libre expresión por encima del riesgo de desorden público.
Activistas de extrema derecha marcharon por las calles en memoria de Quentin Deranque, quien falleció tras un enfrentamiento con extremistas de izquierda. Las autoridades han abierto una investigación sobre el incidente. Sin embargo, la ausencia de violencia en Lyon es, hasta el momento, el único aspecto positivo de la situación.
El caso tensa las relaciones con Estados Unidos
Tanto fuerzas de derecha como de izquierda en Francia están intentando utilizar el caso para sus propios fines. La conexión de un presunto implicado con los populistas de izquierda en el Parlamento francés ha llevado a cuestionar si el partido de Jean-Luc Mélenchon tiene un problema fundamental para distanciarse de la violencia. Inicialmente, el presidente Emmanuel Macron solo recibió comentarios críticos desde Roma, pero ahora el caso también está afectando las relaciones con Estados Unidos.
Washington ha emitido declaraciones contundentes tras la muerte de Deranque. La petición de tratar al “extremismo violento de izquierda” como una amenaza para la seguridad pública ha sido considerada en París como una injerencia en los asuntos internos del país.
