El presidente francés, Emmanuel Macron, descartó cualquier operación militar inmediata para reabrir el Estrecho de Ormuz, pero Francia podría ayudar a escoltar barcos a través de la vía marítima una vez que la situación se haya “calmado”.
En declaraciones al inicio de una reunión del consejo de defensa en París este martes, Macron afirmó que está fuera de discusión que Francia participe en “operaciones para abrir o liberar el Estrecho de Ormuz” en las condiciones actuales, citando los combates en curso en la región.
Este estrecho paso, por el que transita alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo, ha sido interrumpido por Irán tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
“No somos parte del conflicto”, insistió Macron, rechazando efectivamente los llamamientos del presidente estadounidense Donald Trump para una mayor participación internacional.
Sin embargo, el líder francés dejó la puerta abierta a un posible papel en una etapa posterior, una vez que la situación se estabilice.
Francia estaría dispuesta, “una vez que la situación se calme, es decir, una vez que cese el núcleo de los bombardeos”, a unirse a un esfuerzo internacional para asegurar el tráfico marítimo, señaló.
“Estamos dispuestos, junto con otras naciones, a asumir la responsabilidad de un sistema de escolta”, añadió Macron, refiriéndose a la posibilidad de proteger a los buques mercantes que navegan por el estrecho.
Macron convocó una nueva reunión del consejo de defensa y seguridad nacional este martes por la tarde para evaluar los acontecimientos en Irán y la región en general, según informó el Elíseo.
Al inaugurar la reunión, el presidente francés reiteró que el papel de Francia sigue siendo estrictamente defensivo.
“Francia no eligió esta guerra. No participamos en ella. Tenemos una posición puramente defensiva. Nuestros objetivos son claros: proteger a nuestros nacionales, nuestros sitios diplomáticos y militares, y nuestros intereses en la región”, afirmó.
La crisis en el Estrecho de Ormuz ha generado alarma entre los mercados energéticos mundiales y las compañías navieras, ya que las interrupciones de la ruta amenazan el suministro mundial de petróleo.
La Casa Blanca informó de que los petroleros estaban comenzando a pasar nuevamente por el estrecho, aunque “en un goteo”.
