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Maduro: Auge, crisis y legado de un chavismo en declive

by Editor de Mundo

Nicolás Maduro llegó al poder en Venezuela en 2013, con el respaldo de su predecesor, Hugo Chávez. En su último discurso a la nación antes de su muerte, el líder de la “revolución bolivariana” designó a Maduro como su sucesor, instando a sus seguidores a votar por quien fuera su entonces canciller.

El considerable capital electoral de Chávez permitió a Nicolás Maduro ganar las elecciones de abril de 2013 por un estrecho margen, con el 50,6% de los votos frente al 49,1% de su oponente, Henrique Capriles. Sin embargo, Maduro nunca gozó del mismo nivel de devoción por parte del electorado que su antecesor.

Maduro, quien antes de dedicarse a la política fue conductor de autobús y líder sindical, heredó una difícil situación económica tras la muerte de su mentor, según explica Donald Kingsbury, profesor de política latinoamericana en la Universidad de Toronto.

“Hugo Chávez presidió durante un superciclo de las materias primas, cuando los precios del petróleo y el aluminio alcanzaron niveles récord debido a la industrialización china”, señala Kingsbury. Los chinos invirtieron masivamente en la región, especialmente en Venezuela.

Le pétrole représente plus de 80 % des revenus du Venezuela.

Photo : Getty Images / PEDRO MATTEY

Este superciclo llegó a su fin a finales de la década de 2000, poco antes de la muerte de Chávez. Los precios se recuperaron ligeramente después, pero Maduro asumió el poder justo cuando volvían a caer en picado, arrastrando consigo la economía venezolana, ya que el sector petrolero es la principal fuente de ingresos del país.

A la caída de los precios del petróleo se sumó la mala gestión de la empresa petrolera estatal venezolana, PDVSA. Sus antiguos directivos denunciaron un saqueo de la empresa debido a la corrupción y la incompetencia.

Tras una importante huelga de sus empleados en 2002, en protesta por el intento del gobierno de Chávez de tomar el control de PDVSA, el presidente despidió a 18.000 empleados, de los cuales el 80% eran ejecutivos, recuerda Thomas Posado, profesor de civilización latinoamericana en la Universidad de Rouen. Como resultado, la plantilla cualificada se redujo al mínimo.

El Estado se apropió de los ingresos, que redistribuyó a través de sus misiones sociales, una serie de programas destinados a garantizar el acceso universal a la salud, la educación, la vivienda digna y los alimentos subsidiados, entre otros.

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Las ganancias ya no se reinvirtieron en las instalaciones, que se deterioraron. Sin mencionar los millones desviados por funcionarios corruptos.

Como resultado, la producción petrolera se desplomó, pasando de un máximo de 3,7 millones de barriles por día en 1970 a menos de 1 millón en los últimos años.

“Se estima que la mitad de esta caída se debe a las sanciones impuestas por Donald Trump [durante su primer mandato]”, explica Thomas Posado. “No es el origen de la crisis, pero es un factor importante”.

Los intentos del gobierno de mantener los programas de ayuda imprimiendo dinero solo provocaron una espiral inflacionaria.

La riqueza de Venezuela se contrajo un 75% entre 2014 y 2020.

Hoy, el 86% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, y además sufre escasez crónica de productos básicos y medicamentos, así como frecuentes cortes de electricidad.

Deriva autoritaria

A esto se suma un creciente autoritarismo. Hugo Chávez tenía una gran legitimidad y ganó indiscutiblemente todas sus elecciones, aunque, en sus últimos años en el poder, los márgenes de victoria fueron más estrechos.

Hubo vulneraciones [a la democracia] bajo Chávez, incluido el uso de recursos estatales en las campañas electorales, pero la mayoría de la población venezolana lo respaldaba.

Por el contrario, la primera elección de Nicolás Maduro, en 2013, estuvo marcada por acusaciones de irregularidades. El Consejo Nacional Electoral validó, sin embargo, su victoria.

La elección presidencial de 2018 fue denunciada como fraudulenta por Canadá, Estados Unidos, la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos, entre otros. Nicolás Maduro fue proclamado ganador a pesar de que la oposición había boicoteado en gran medida los comicios.

Des manifestants entourent Maria Corina Machado, qui prend une pose triomphale sur un véhicule.

Maria Corina Machado haciendo campaña en Caracas en julio de 2024. (Foto de archivo)

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Photo : Getty Images / Jesus Vargas

Las elecciones de 2024, por su parte, fueron abiertamente robadas, denuncian los opositores.

El candidato presidencial, Edmundo González, respaldado por la líder de la oposición, María Corina Machado, a quien no se le permitió presentarse, afirma haber obtenido alrededor del 67% de los votos, según las actas de más del 80% de las mesas de votación, publicadas por la oposición.

Las instituciones judiciales certificaron la victoria de Nicolás Maduro con el 52% de los votos, sin proporcionar pruebas.

Tras los comicios, unas 2.400 personas han sido encarceladas por denunciar los presuntos fraudes electorales, según datos del gobierno.

La represión contra los disidentes es cada vez más severa, y Nicolás Maduro depende cada vez más del ejército para ejercer el poder, señala Donald Kingsbury.

Las instituciones democráticas de Venezuela se han deteriorado desde 1999, pero la situación se ha agravado considerablemente en los últimos años debido a la creciente represión del gobierno contra la oposición y al uso por parte del partido en el poder de elecciones totalmente viciadas para apoderarse del control total de las instituciones del Estado, subraya Freedom House, una ONG estadounidense de defensa de la democracia, en su último informe.

Según la organización venezolana Foro Penal, había más de 800 presos políticos antes de las liberaciones anunciadas el jueves por las autoridades, quienes niegan que haya venezolanos detenidos por motivos políticos.

Desde 2013, Maduro se apoya cada vez más en el ejército al tiempo que criminaliza a su propia base dentro de los movimientos sociales, señala Donald Kingsbury. Partidos políticos son excluidos del PSUV [Partido Socialista Unido de Venezuela] y organizadores sindicales y campesinos son detenidos y acosados.

Freedom House otorga una puntuación global de 13/100 a Venezuela en lo que respecta a la libertad democrática, clasificándola como un país no libre.

Como consecuencia de la debacle económica y la deriva autoritaria, unos 8 millones de venezolanos han huido del país en los últimos 10 años, lo que representa poco menos de una cuarta parte de la población.

¿Qué legado deja Nicolás Maduro?

La situación económica ha mejorado ligeramente en los últimos años a raíz de ciertas medidas de liberalización impulsadas por Delcy Rodríguez, quien era la vicepresidenta de Nicolás Maduro y ahora es presidenta interina.

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Desde 2020, ha habido una cierta reactivación de la economía, a costa de una liberalización que ha aumentado las desigualdades y gracias a una flexibilización de las sanciones estadounidenses bajo la administración de Joe Biden, subraya Thomas Posado.

Esto representa un cambio profundo con respecto al Estado de bienestar que sustentaba la revolución bolivariana, añade Donald Kingsbury.

Maduro ha supervisado el fin de algunas misiones bolivarianas, así como privatizaciones en los sectores petrolero y eléctrico, y la reintroducción de capital extranjero en sectores clave de la minería y los recursos naturales, al tiempo que ha reducido drásticamente el Estado de bienestar puesto en marcha por Chávez.

Delcy Rodriguez et Vladimir Padrino Lopez.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. (Foto de archivo)

Photo : Reuters / Leonardo Fernandez Viloria

Estos cambios radicales han provocado una profunda división dentro de la base chavista, añade, siendo el único elemento que los une el rechazo a la intervención estadounidense y a los sectores más intransigentes de la oposición.

Además, el debilitamiento del Estado podría alterar la dinámica de los diferentes grupos criminales que mantienen vínculos con actores militares y políticos, según destaca la organización Insight Crime, que sigue de cerca la situación en la región.

Grupos criminales, como la red conocida como cartel de los Soles, la guerrilla colombiana del Ejército Nacional de Liberación (ELN), los disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Tren de Aragua y otros grupos criminales vinculados a la extracción minera ilegal se beneficiaban de cierta complicidad dentro del Estado.

Una tarea compleja espera a la Sra. Rodríguez, según los investigadores de Insight Crime, ya que deberá conciliar las presiones estadounidenses para limpiar el gobierno al tiempo que intenta mantener la lealtad de los actores que controlan las fuerzas de seguridad, como el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino.

Con información de Agence France-Presse y Associated Press

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