El canciller alemán, Friedrich Merz, expresó su incomodidad al comentar la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Según sus declaraciones, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha tenido un “papel problemático”, forjando alianzas desfavorables a nivel mundial y vinculándose al narcotráfico. Merz sugirió, con estas palabras, una cierta comprensión hacia las acciones estadounidenses.
En una operación militar, fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa, trasladándolos a Nueva York para ser juzgados por presuntos delitos de “terrorismo relacionado con el narcotráfico”.
Sin embargo, Merz evitó pronunciarse sobre la legalidad de la intervención estadounidense, señalando que “la clasificación jurídica de la intervención estadounidense es compleja”.
A pesar de ello, el canciller enfatizó que “en principio, en las relaciones entre Estados deben aplicarse los principios del derecho internacional”, lo que sugiere dudas sobre la legalidad de la operación.
El ministro de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, declaró posteriormente a la emisora Deutschlandfunk que Maduro no fue elegido legítimamente como presidente de Venezuela y que su régimen se caracterizó por la injusticia.
Wadephul también insistió en la importancia de respetar el derecho internacional, la integridad territorial y la prohibición del uso de la fuerza, exigiendo a Estados Unidos que explique las bases legales que justificaron su intervención.
Violación de la prohibición del uso de la fuerza
El Gobierno de Donald Trump ha presentado la detención de Maduro como una operación policial, y no como un ataque militar.
El experto en derecho internacional Christoph Safferling, de la Universidad de Erlangen-Núremberg, refuta esta argumentación: “Estados Unidos ha violado la prohibición del uso de la fuerza garantizada en la Carta de las Naciones Unidas. Esta carta exige que los Estados respeten la independencia política y la soberanía territorial de los demás”, afirmó a DW.
Safferling explica que el único fundamento jurídico para el uso de la fuerza es el derecho a la legítima defensa, contemplado en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. “Para invocar este derecho, Estados Unidos tendría que haber sido objeto de un ‘ataque armado’ por parte de Venezuela, lo cual no ocurrió. El tráfico de drogas no justifica el uso de la fuerza”, insistió.
El experto califica la detención de Maduro como un “secuestro”, argumentando que una detención basada en una orden de arresto estadounidense es concebible, pero no en el contexto internacional. “Solo podría haberse llevado a cabo con la autorización expresa del Gobierno venezolano o por las propias autoridades venezolanas, lo que no sucedió, por lo que la detención fue ilegal y, por lo tanto, un secuestro”.
Matthias Herdegen, jurista y experto de la Universidad de Bonn, matiza esta opinión, señalando que “el secuestro violento no impide, en principio, la tramitación de un proceso penal”, citando como precedente la condena en Israel de Adolf Eichmann, responsable del Holocausto, quien fue secuestrado en Argentina por el Mossad.
Medvédev plantea un “secuestro” de Merz
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha calificado la acción militar estadounidense como un precedente peligroso. El propio Donald Trump ha amenazado con nuevas intervenciones en Colombia y México, e incluso con tomar el control de Groenlandia, que pertenece a Dinamarca.
Otros gobiernos podrían utilizar la intervención estadounidense como justificación para acciones similares en beneficio propio.
Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, condenó la acción como “ilegal”, pero reconoció que Trump persigue consistentemente los intereses de Estados Unidos, en una aparente alusión a la invasión rusa de Ucrania.
Medvédev fue más allá al sugerir que podrían llevarse a cabo acciones de secuestro similares contra otros jefes de Estado o de Gobierno, incluyendo al canciller alemán, Friedrich Merz.
Matthias Herdegen advierte contra las simplificaciones al comparar las violaciones de la integridad territorial: “Es crucial diferenciar claramente entre la naturaleza y la gravedad de estas violaciones”.
“La guerra de conquista de Rusia contra Ucrania, que contraviene el derecho internacional, tiene una dimensión diferente a la operación militar limitada en Caracas. El derecho penal internacional también establece estas diferencias. Es importante recordar que algunos gobiernos que ahora critican a Estados Unidos han renunciado previamente a sus compromisos con el derecho internacional en materia de prohibición del uso de la fuerza, reivindicaciones territoriales o derechos humanos. Esto no justifica la actuación de Estados Unidos, pero sí subraya la necesidad de establecer matices”, señala el experto.
AfD: “En la política internacional, lo que cuenta es la fuerza”
El Gobierno alemán se enfrenta a la presión interna para adoptar una postura más firme contra Estados Unidos. Felix Banaszak, líder de los Verdes, afirmó que “las declaraciones débiles animan a Trump a fijarse nuevos objetivos”.
También se han escuchado críticas por parte del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que forma parte del Gobierno de coalición en Berlín. Su portavoz de política exterior, Adis Ahmetovic, declaró al portal de noticias t-online que “el presidente estadounidense, Donald Trump, está dañando el orden internacional y desencadenando una espiral peligrosa”.
Por el contrario, Markus Frohnmaier, portavoz de política exterior del partido Alternativa para Alemania (AfD), considerado de extrema derecha, mostró comprensión por las acciones de Estados Unidos: “El derecho internacional no es una ley natural, sino un instrumento de interpretación política”, declaró Frohnmaier a la agencia de noticias Reuters. “En la política internacional, lo que cuenta es la fuerza, no la ética de sala de seminario”, añadió. Varios miembros del Gobierno de Trump han expresado en repetidas ocasiones su simpatía por el AfD.
En opinión de Matthias Herdegen, el Gobierno alemán se encuentra en una situación delicada. “Por un lado, la operación estadounidense es un duro golpe contra la dictadura narcotraficante venezolana y supone un alivio para el mundo occidental (excepto para los pocos simpatizantes de la dictadura de izquierda en Venezuela). Por otro lado, el respeto a los principios fundamentales del derecho internacional es parte integral del ADN de Europa occidental”.
Si bien el Gobierno alemán ha evitado hasta ahora tomar una postura clara sobre la operación en Venezuela, su posición respecto a Groenlandia es inequívoca. Ante las pretensiones de Trump sobre la isla, insiste en el cumplimiento del derecho internacional.
“Las fronteras no pueden modificarse por la fuerza, los territorios no pueden ser anexados por la fuerza”, subrayó el portavoz del Gobierno, Sebastian Hille, añadiendo que “rige la aplicación del derecho internacional”.
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