El drama alcanzó su punto máximo en la última cena de Married At First Sight Australia, donde las mentiras y las estrategias salieron a la luz de la manera más inesperada.
El plan fallido de Gia
Gia se convirtió en el centro de atención tras ser sorprendida conspirando en el baño. La participante fue captada en un cubículo del sanitario planeando, junto a un cómplice, cómo presentarse como la «víctima» frente a su esposo, Scott, con el objetivo de manipular la opinión del público australiano y generar simpatía.
Sin embargo, su estrategia no tuvo éxito. Apenas salió del baño, fue conducida de regreso para enfrentar la realidad de su matrimonio, que terminó «yendo por el desagüe».
Mentiras y manipulaciones emocionales
La tensión comenzó mucho antes de la cena. Scott había pasado la medianoche viendo imágenes en un iPad donde se observaba a Gia coqueteando con otra pareja compatible. Mientras tanto, Gia aseguraba haber huido al aeropuerto.

A través de mensajes de texto, Gia intentó obtener «cierre», afirmando que estaba devastada y que se encontraba en Melbourne abrazando a su hija, quien supuestamente estaba afectada por la posibilidad de perder a su nuevo padre. No obstante, todo resultó ser un engaño: Gia nunca voló a Melbourne, fingió un vuelo de Jetstar y se había estado escondiendo en una suite de la «Trash Tower».
Al enterarse de la verdad, Scott expresó su indignación: “He sido engañado. ¿Y usar a su hija como manipulación emocional? No se hace eso. Es un comportamiento inexcusable”.
Otras polémicas en la mesa
La velada no estuvo exenta de otros momentos cuestionables. Bec sorprendió a los espectadores con afirmaciones sobre su vida íntima con Danny, asegurando que se habían reconciliado y habían tenido relaciones sexuales en cuatro ocasiones, momento en el cual Danny supuestamente le confesó que se estaba enamorando de ella.
