La grasa visceral, que se acumula profundamente alrededor de los órganos internos, está relacionada con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y otras afecciones metabólicas. Consumir alimentos nutritivos, como frutas enteras, puede favorecer una composición corporal saludable y potencialmente ayudar a reducir la grasa visceral con el tiempo. Según la Biblioteca Nacional de Medicina, una mayor ingesta de frutas enteras reduce el tejido adiposo visceral, lo que significa que las personas que comen más fruta tienden a tener menos grasa visceral.
Muchas frutas son ricas en fibra, antioxidantes y compuestos bioactivos que apoyan el metabolismo y mejoran la saciedad. Estos nutrientes también reducen la inflamación y ayudan al cuerpo a gestionar mejor las reservas de grasa.
