Durante dos décadas, un residente de Texas ha consumido cannabis, obteniendo la mayor parte de sus provisiones de estados como Colorado y California. Esta práctica, aunque personal, pone de manifiesto un flujo significativo de dinero que, extrapolado al número de personas en situaciones similares, resulta considerable.
El individuo, que prefiere no ser identificado, destaca el volumen económico involucrado en este consumo a lo largo de los años. Si bien la declaración original incluye un juicio de valor sobre la situación (“Stupid”), la observación subyacente apunta a la importancia económica del mercado de cannabis, incluso considerando únicamente el consumo individual y transfronterizo.
