La oposición al mantenimiento del horario GMT+1 en Marruecos se intensifica. Una petición que solicita la eliminación de esta medida y el regreso al horario natural ya ha superado las 200.000 firmas, lo que evidencia un malestar persistente entre la población.
En el centro de las críticas se encuentra un desfase horario que muchos consideran difícil de conciliar con la vida diaria. Numerosos ciudadanos expresan que sus madrugadas son más difíciles, sus jornadas están desincronizadas y se les impone un ritmo que no se ajusta a sus ciclos biológicos. Los firmantes señalan trastornos del sueño, fatiga persistente y una disminución de la concentración que afectan directamente su vida cotidiana.
Estudiantes y alumnos son los más afectados. Las dificultades para adaptarse al ritmo matutino, según los autores de la petición, tienen un impacto en el aprendizaje y el rendimiento académico. Esta situación alimenta una protesta que ahora se extiende más allá del ámbito educativo.
En el ámbito profesional, las críticas también son frecuentes. Algunos sostienen que esta organización del tiempo afecta la eficiencia en el trabajo y acentúa la sensación de desconexión entre los horarios sociales y el ritmo natural del cuerpo.
Los impulsores de la petición también destacan los efectos en la salud, mencionando estrés, irritabilidad y desequilibrios relacionados con la falta de descanso. Ante esta movilización, instan a las autoridades a reconsiderar una decisión que ha estado vigente desde 2018, fuera del mes de Ramadán.
Con un apoyo que sigue creciendo, esta iniciativa reaviva un debate recurrente en Marruecos. Vuelve a poner bajo presión una elección que, varios años después de su adopción, sigue siendo ampliamente cuestionada.
