¿Músculo o ligereza? El impacto del entrenamiento de fuerza en el ciclismo
Durante décadas, ha prevalecido la idea de que ganar masa muscular y mejorar el rendimiento en el ciclismo son conceptos contradictorios. Esta creencia se ha basado en la apariencia delgada de los ciclistas profesionales, bajo la premisa de que reducir cada gramo de peso corporal es la clave para combatir la gravedad, subir mejor y ganar aerodinámica.
Sin embargo, la ortodoxia científica actual sugiere que, especialmente al avanzar en edad, la estrategia más inteligente no es necesariamente volverse más ligero, sino volverse más fuerte.
El desafío del envejecimiento y la sarcopenia
Para los ciclistas de 39 años o más, el entrenamiento de fuerza se vuelve fundamental. Según el entrenador de fuerza Dean Sutton, el cuerpo experimenta una pérdida natural de masa y fuerza muscular conocida como sarcopenia. Este proceso comienza aproximadamente a los 30 años con una disminución del 1% anual, cifra que aumenta al 2% o 3% anual después de los 60 años.
En el caso de los hombres, este declive se ve impulsado por la caída natural en la producción de testosterona, además de factores relacionados con el estilo de vida, como el sedentarismo y las responsabilidades profesionales o familiares. Mantener la masa muscular no solo mejora el rendimiento sobre la bicicleta, sino que también ayuda a prevenir enfermedades, lesiones y la fatiga.
Rendimiento real: Más potencia a través del músculo
La evidencia demuestra que el aumento de peso derivado del músculo no siempre implica un detrimento en el rendimiento. Existen casos destacados donde el entrenamiento de fuerza ha sido determinante:
- Steve Bate MBE: En los Juegos Paralímpicos, Bate estableció un récord mundial en la clasificación de la persecución individual de 4000m y obtuvo la medalla de plata. Su éxito se atribuye en gran medida a un programa de fuerza periodizado que le proporcionó la capacidad muscular necesaria para mover un desarrollo más grande.
- Jonas Abrahamsen: El corredor profesional noruego aumentó su peso en 20 kilogramos (pasando de aproximadamente 132 a 172 libras). Como resultado, su potencia pico aumentó de 900 vatios a casi 1,500 vatios antes del Tour de Francia, consolidándose como un ciclista destacado.
El objetivo para el ciclista es implementar ejercicios de construcción muscular focalizados, aplicando cuidadosamente el volumen y la carga, y equilibrándolos con la recuperación adecuada. De este modo, es posible mejorar la fuerza sin comprometer la capacidad de rodaje.
