Los materiales compuestos, valorados por su ligereza, están ganando terreno en la industria aeronáutica y actualmente constituyen la mitad de la estructura de los aviones de largo alcance A350 y B787. Estos materiales, compuestos principalmente por fibras de carbono y resina epoxi, ofrecen una resistencia considerable. Sin embargo, su aplicación se ve limitada por la degradación de las resinas a temperaturas superiores a los 150 grados Celsius.
Para componentes del motor expuestos a temperaturas entre 300 y 400 grados Celsius, como los carenados de los reactores, las tomas de aire y las secciones traseras de los motores de cohetes, los aleaciones de titanio siguen siendo la única opción viable. No obstante, el titanio es más costoso y pesado que los materiales compuestos, y además, es un metal estratégico del que Rusia provee la mitad.
Con el objetivo de desarrollar materiales compuestos capaces de resistir altas temperaturas, el Instituto de Investigación Tecnológica (IRT) Saint-Exupéry en Toulouse lanzó a finales de 2024 el proyecto Compinnov HT +. Este consorcio reúne a nueve socios, incluyendo al productor de resinas Specific Polymers, con sede en Montpellier, a los fabricantes de piezas STS y MS Composites, y a los usuarios Safran, MBDA, ArianeGroup, Liebherr Aerospace y el CEA.
Este proyecto, con una duración de cuatro años, cuenta con una financiación de 5 millones de euros provenientes de France 2030, la Agencia de Innovación de Defensa y los socios industriales.
