Un médico tailandés ha sido objeto de críticas después de que se revelara una aparente contradicción en su postura pública y sus acciones personales con respecto a la vacuna contra el COVID-19 y los tratamientos para la enfermedad. Según informes, el profesional de la salud promovía públicamente la oposición a la vacunación y el uso de la planta Andrographis paniculata (conocida como “favipiravir” en algunos contextos) como alternativa, mientras que, en privado, se había vacunado completamente y, al contraer COVID-19, recurrió a tratamientos médicos costosos.
La controversia salió a la luz a través de una publicación en redes sociales que expuso la discrepancia entre sus declaraciones públicas y su comportamiento real. La información sugiere que el médico, tras ser diagnosticado con COVID-19, recibió atención médica que incluyó medicamentos de alto costo, a pesar de haber promovido previamente alternativas más económicas y menos convencionales.
Este caso ha generado un debate sobre la ética profesional y la responsabilidad de los médicos en la difusión de información precisa y confiable sobre la salud pública, especialmente en tiempos de pandemia.
