Una comentarista que ha visto el documental de la Primera Dama notó algo diferente en la forma en que Melania se dirige a su esposo de más de 20 años, el presidente Donald Trump
Desde su estreno hace apenas unos días, el documental de Melania Trump, titulado ‘Melania: 20 Días Hacia la Historia’, ha sido objeto de un intenso escrutinio.
Las críticas a la producción, realizada en asociación con Amazon MGM y con un costo de alrededor de 40 millones de dólares (unos 32 millones de libras esterlinas), se han reflejado no solo en las cifras de taquilla, sino también en sitios de calificación de películas como Rotten Tomatoes, donde ha obtenido una escasa calificación de una estrella.
A pesar de las críticas, el documental ha sido elogiado en un aspecto: ofrece algunas perspectivas poco comunes sobre la relación de Melania con su esposo, Donald.
Donald Trump y Melania contrajeron matrimonio hace poco más de 21 años, el 22 de enero de 2005 en Palm Beach, Florida. Juntos, tienen un hijo, Barron, nacido en 2006.
Desde que Trump ganó la reelección a la Casa Blanca en 2024, ha resurgido la especulación sobre el estado de su relación.
Tras ver la película, una crítica comentó que había notado algo clave en las interacciones de Melania con Donald y en la forma en que se comunican.
Escribiendo para UnHerd, Kathleen Stock observó: “Las conversaciones con su esposo suelen ser rígidas. Ambos hablan cortésmente pero a distancia, como si no se hubieran visto en meses, lo cual podría ser cierto. Pero, igualmente, quizás siempre se han hablado así”.
Kathleen no es la única persona que ha notado el comportamiento único de Melania alrededor de su famoso esposo, ya que el Mirror US informa que otra observadora y experta en comportamiento, Shelly Dar, ha descubierto cómo cambia el lenguaje corporal de la Primera Dama cuando está cerca de Trump.
Según explicó: “Cuando analizamos a Melania Trump, puede parecer que está triste o preocupada. Pero lo que realmente vemos es contención. Su presencia pública es controlada, neutral y muy deliberada.
“Y como Primera Dama, esa contención se intensifica porque la presión es enorme y el costo de los errores es alto.
“Cuando está junto a su esposo, su lenguaje corporal se tensa. Hay menos movimiento, menos expresión y más neutralidad. Eso no sugiere apertura emocional, sino gestión del rol”.
Más allá de su relación, el documental de Melania ha generado un gran interés y se ha especulado sobre lo que podría ocurrir si no tiene éxito. Describiendo la estrategia de lanzamiento, la especialista en relaciones públicas de celebridades Kayley Cornelius declaró al Mirror que se había cometido un error importante.
La profesional de Press Box PR explicó: “Lo que estamos viendo con el documental de Melania Trump es un caso clásico de mala interpretación tanto de la audiencia como de la plataforma.
“Hacer que la película fuera exclusiva para cines fue un error garrafal, especialmente para un tema impulsado en gran medida por la curiosidad más que por una base de fans leales”.
