Un usuario ha compartido una situación inusual relacionada con el uso de Snapchat y su funcionalidad de Bitmoji. Según el relato, su esposo guardó una historia de Bitmoji desde la aplicación y la reenvió a su jefa. La historia original aparentemente mostraba una solicitud de la jefa para que el esposo le colgara algo.
Este incidente plantea interrogantes sobre la apropiación de contenido dentro de Snapchat, específicamente las historias de Bitmoji, y las implicaciones de compartir dichas historias con terceros, como superiores jerárquicos en el ámbito laboral.
El caso destaca la importancia de ser consciente de la privacidad y las posibles interpretaciones al compartir contenido digital, incluso aquel que pueda parecer informal o personal, como las representaciones de Bitmoji.
