Rory McIlroy, campeón defensor, fue el anfitrión de la cena de campeones del Masters el pasado martes, un evento que ha sido descrito como posiblemente la edición más costosa en la historia de esta tradición.
El menú, calificado como “de clase mundial” por el presidente del Masters, Fred Ridley, se caracterizó por la inclusión de carnes de lujo y una combinación de sabores británicos e irlandeses. Los invitados, que incluyeron a 33 antiguos campeones, tuvieron la opción de elegir entre un filet mignon de Wagyu o salmón sellado como plato principal, acompañado de champ irlandés tradicional (puré de papas).
La propuesta gastronómica comenzó con una serie de aperitivos que incluyeron sliders de alce a la parrilla, flatbread de durazno y ricotta, tempura de camarones roca y dátiles envueltos en tocino. Como primer plato se sirvió un carpaccio de atún aleta amarilla, mientras que el cierre estuvo a cargo de un pudín de toffee pegajoso con helado de vainilla.
En el apartado de bebidas, la selección de vinos fue uno de los puntos más destacados de la noche, específicamente las botellas de Chateau Lafite Rothschild de 1990. Ian Woosnam, uno de los asistentes, resaltó la calidad, el sabor y el cuerpo del vino, señalando que complementó la comida de manera brillante.
Esta celebración marca la primera vez que McIlroy cura el menú de la cena tras obtener su primer título del Masters el año pasado. El evento contrasta con la cena de 2025, organizada por Scottie Scheffler, quien en su ocasión sirvió ribeye steaks y un chili estilo Texas.
