Endulzar el yogur es un hábito común, pero ¿qué sucede si lo hacemos con miel en lugar de azúcar? Un reciente estudio publicado en la revista Nutrients investigó el impacto metabólico de ambos endulzantes y reveló diferencias significativas a nivel inflamatorio.
La investigación comparó durante cuatro semanas el consumo de yogur endulzado con miel o con azúcar refinado en 20 mujeres en postmenopausia con sobrepeso leve. Se utilizaron cantidades equivalentes de calorías en ambos grupos. Este perfil de participantes se eligió porque la menopausia está asociada a un aumento de la inflamación de bajo grado, lo que permite observar con mayor claridad los efectos de la dieta.
El estudio se centró en la interleucina IL-23, un marcador de inflamación crónica y riesgo cardiovascular. Sin embargo, se observó que la interleucina IL-33 disminuyó con el yogur endulzado con miel, mientras que aumentó con el yogur endulzado con azúcar. Según el nutricionista español Saúl Sánchez, la IL-33 actúa como una señal de alerta ante daño tisular y está relacionada con la inflamación del tejido adiposo.
No se relaciona con la microbiota intestinal
Los investigadores descartaron que las diferencias observadas estuvieran relacionadas con la microbiota intestinal, ya que no se detectaron cambios relevantes en otros marcadores digestivos asociados a la actividad bacteriana. El efecto no parece depender del metabolismo microbiano, ni se apreciaron cambios significativos en los ácidos grasos de cadena corta (acetato, butirato, propionato) ni en los ácidos biliares plasmáticos.
El yogur griego junto con alguna fruta, una opción saludable para el desayuno antiinflamatorio. (Foto: Adobe Stock)
La explicación más probable, según Sánchez, reside en los compuestos bioactivos presentes en la miel, como los polifenoles, que podrían influir directamente en las vías inflamatorias del organismo.
Es importante recordar que tanto la miel como el azúcar son azúcares añadidos. En el estudio, los participantes consumieron alrededor de 34 gramos de azúcares añadidos al día, una cantidad superior a la recomendación de menos de 25 gramos diarios para mujeres. Por lo tanto, los expertos advierten que estos hallazgos no deben interpretarse como una invitación a aumentar el consumo de azúcar, incluso en forma de miel, ya que no mejoran la glucosa ni los lípidos.
Miel, yogur y probióticos
Otros estudios sugieren que añadir miel al yogur podría favorecer la supervivencia de los probióticos durante la digestión. Investigaciones realizadas por Hannah Holscher, profesora de la universidad de Illinois, y publicadas en The Journal of Nutrition, indican que las enzimas presentes en la miel podrían proteger a los probióticos del yogur en el estómago.
Sin embargo, Holscher también enfatiza que la miel sigue siendo un azúcar añadido y debe consumirse con moderación. Recomienda añadir una cucharada de miel al yogur natural sin azúcar, como parte de una dieta variada y equilibrada.
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