Científicos han descubierto cómo los minerales de hierro almacenan secretamente carbono durante siglos, un hallazgo que podría ser crucial para comprender los ciclos naturales del carbono y potencialmente influir en las estrategias de mitigación del cambio climático.
La investigación, publicada recientemente, revela que ciertos minerales de hierro actúan como «sumideros» de carbono inesperadamente eficientes. Estos minerales, comunes en sedimentos marinos y rocas terrestres, atrapan el carbono orgánico disuelto, impidiendo su liberación a la atmósfera en escalas de tiempo geológicas.
El proceso implica la formación de «siderita», un carbonato de hierro, que encapsula moléculas orgánicas. Los investigadores encontraron que la siderita puede mantener el carbono atrapado durante periodos que se extienden por miles de años, mucho más tiempo de lo que se pensaba anteriormente.
Este descubrimiento desafía las concepciones previas sobre el ciclo del carbono y sugiere que el papel de los minerales de hierro en el secuestro de carbono ha sido subestimado. Comprender mejor este mecanismo podría abrir nuevas vías para el desarrollo de tecnologías de captura y almacenamiento de carbono más efectivas.
El estudio se centró en analizar muestras de sedimentos marinos y rocas terrestres, utilizando técnicas avanzadas de espectroscopía y modelado geoquímico para rastrear el destino del carbono en presencia de minerales de hierro. Los resultados indican que la siderita es particularmente eficaz para preservar el carbono orgánico en ambientes marinos profundos y en sedimentos terrestres anóxicos.
Los científicos enfatizan que se necesita más investigación para cuantificar la capacidad total de secuestro de carbono de los minerales de hierro a nivel global y para evaluar cómo los cambios ambientales, como el aumento de la temperatura y la acidificación de los océanos, podrían afectar este proceso natural.
