Cardiff presenció hoy la asistencia más baja en la historia del Torneo de las Seis Naciones, con un total de 57,744 espectadores en el partido entre Gales y Francia, que finalizó con un marcador de 7-54.
Esta cifra supera el anterior récord negativo de asistencia, que se remontaba al encuentro entre Gales e Italia en 2002, cuando se registraron 58,349 aficionados en el estadio.
La escasa presencia de público sugiere un creciente descontento entre los seguidores galeses, influenciado por diversos factores tanto dentro como fuera del campo en el ámbito del rugby galés.
De hecho, se estima que una parte significativa de los asistentes al partido eran aficionados franceses, dada la notable presencia de seguidores visitantes en las gradas.
