La misión Artemis II de la NASA ha abandonado oficialmente la órbita terrestre, iniciando un viaje histórico para rodear la Luna. Este hito marca la primera vez en más de 50 años que una misión tripulada de la agencia espacial se dirige hacia el satélite natural de la Tierra, siendo la primera misión de astronautas a la Luna en más de medio siglo.
Despegue y trayectoria hacia la Luna
El despegue tuvo lugar el 1 de abril a las 6:35 p.m. EDT desde la Plataforma de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy en Florida. El cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orion impulsaron a la tripulación en un vuelo de prueba planificado de 10 días.

Para romper el vínculo con la órbita terrestre, la nave Orion realizó el jueves el denominado “quemado de inyección translunar”, un encendido de aproximadamente seis minutos del motor del módulo de servicio. Gracias a esta maniobra, la nave y sus tripulantes aceleraron para iniciar su trayectoria de salida.
La tripulación está compuesta por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Según la Dra. Lori Glaze, administradora asociada interina de la Dirección de Desarrollo de Sistemas de Exploración de la NASA, la nave opera con tripulación en el espacio por primera vez, permitiendo la recolección de datos críticos en cada etapa del camino.
Estado actual de la misión y desafíos
Actualmente, los astronautas de Artemis se preparan para el sobrevuelo lunar. De acuerdo con los reportes del tercer día de vuelo, la tripulación se alista para realizar el primer quemado de corrección y se prepara para recibir sus asignaciones de observación lunar, tal como se detalla en el informe Artemis II Flight Day 3.
A pesar del progreso, la misión no ha estado exenta de inconvenientes técnicos. Se ha informado que los astronautas de Artemis II ya se encuentran más cerca de la Luna que de la Tierra, mientras lidian con un mal funcionamiento en el inodoro de la nave.
Este viaje representa un avance significativo para el programa Artemis, retomando la exploración humana del espacio profundo por primera vez desde la misión Apollo 17 en 1972.
