Hace dos meses, Eslovaquia se vio sacudida por una noticia profundamente triste que generó una fuerte reacción emocional, no solo entre los seguidores de las redes sociales, sino también en la opinión pública en general. La conocida influencer y aficionada al fitness, Monika Jákliovej, falleció en un trágico accidente automovilístico entre Veľký Meder y Dolný Štál. La joven tenía solo 31 años y deja como legado más preciado a su pequeña hija, Zorka, a quien amaba profundamente. El fatídico accidente ocurrió en las primeras horas de la mañana sobre una carretera helada, donde Monika perdió el control del vehículo en una curva, según informa Eva.
La tragedia desató inmediatamente una serie de preguntas, especulaciones y rumores que se propagaron rápidamente en internet y en las redes sociales. El público se interesó intensamente no solo por las circunstancias del accidente, sino también por la vida privada de Monika. Las relaciones con los hombres que desempeñaron un papel importante en su vida cobraron protagonismo, especialmente su vínculo con el luchador de MMA Gábor Boráros, con quien tiene una hija, y con su prometido, Roderik Dobosi.
Roderik Dobosi, después de un tiempo, decidió hablar públicamente y responder a la información que comenzó a circular tras la muerte de Monika. Según sus declaraciones, inicialmente no quiso hacer comentarios debido al inmenso dolor que sentía y para evitar avivar la situación. Sin embargo, su silencio se vio interrumpido por la difusión de afirmaciones falsas, teorías conspirativas y especulaciones que lo afectaban a él y a la memoria de Monika.
Dobosi reconoció que la pérdida de Monika lo impactó profundamente y que, en los momentos posteriores a la tragedia, trató de mostrar respeto hacia ella y su familia. Para el portal Parameter.sk, expresó que siente un dolor indescriptible y que inicialmente esperaba no tener que responder a las especulaciones sobre lo ocurrido en la fatídica noche. Finalmente, consideró que no podía permanecer en silencio, ya que en los medios de comunicación y en las redes sociales comenzaron a aparecer informaciones infundadas y engañosas.
Roderik también rechazó categóricamente cualquier sospecha de violencia, presión o acoso en su relación con Monika. Subrayó que durante su vida en común nunca hubo comportamientos que pudieran conducir a maltrato físico, persecución u otro tipo de daño. Asimismo, negó que algo similar hubiera ocurrido durante la noche del accidente, que fue objeto de intensos debates en internet.
También explicó por qué apareció en el lugar del accidente poco después de que ocurriera, un hecho que generó nuevas especulaciones. Según sus palabras, el coche que conducía Monika estaba equipado con una aplicación que le enviaba notificaciones a su teléfono sobre la ubicación del vehículo, su velocidad y su estado técnico. Cuando el vehículo se detuvo repentinamente y Monika no respondió a sus llamadas, llegó a la conclusión de que algo grave había sucedido y que necesitaba ayuda.
